La Comisión Europea confirmó ayer el hallazgo del virus H5 de la gripe aviar en dos cisnes muertos en Austria, que se convierte en el cuarto país de la UE donde se encontró un brote, junto a Eslovenia, Grecia e Italia. Las autoridades austriacas hallaron la presencia del virus en dos cines hallados muertos en la región de Stiria, cerca de la ciudad de Graz, debido a lo cual el Gobierno puso en marcha las medidas de precaución previstas por la UE.
La alarma crece en Europa. En cualquier rincón del continente, la aparición de un cisne o un pato muerto genera preocupación en los ciudadanos y mueve a la administración a realizar análisis que, en la mayor parte de los casos, están dando resultado negativo.
Bélgica confirmó ayer que el ave aparecida muerta este fin de semana no tenía la gripe aviaria. Sin embargo, no salen de sustos. Ahora se analizan decenas de patos muertos encontrados en un parque de Lebbeke, al noroeste del país. Mientras, las autoridades veterinarias de Calvados (noroeste de Francia) están vigilantes tras el hallazgo de un cisne muerto en una playa de Honfleur.
Un paseante encontró el pájaro muerto e informó a los bomberos. Fuentes de los servicios veterinarios desdramatizaron sin embargo el hallazgo, al señalar que cada mes se encuentran pájaros muertos y los análisis realizados en los últimos seis meses han sido todos negativos.