La concejal disidente María Teresa Rodríguez se convirtió anoche en la figura decisiva del Pleno extraordinario donde fue paralizada la macrourbanización de Polaris World. A partir de hoy algunos alhameños la verán como una de las abanderadas de la plataforma Alhama no se vende y artífice, en gran parte, del rechazo al plan parcial Condado de Alhama, Sector I. Dando nuevos argumentos a sus defensores, durante el pleno, Rodríguez manifestó que «desde la modestia de mi concejalía pido un esfuerzo para confeccionar un plan urbanístico razonable; las prisas siempre son malas consejeras». Y recordó que sólo llevaba seis meses al frente del área de Personal cuando aprobó los avances del plan, pero aclaró «en ese momento se me negó la información, cuando la conseguí por otras vías tuve que estar en contra». En el Pleno, la edil pidió al resto de la corporación «que haga un esfuerzo para lograr un consenso igual que cuando el pasado 23 de enero se aprobó el plan urbano» y defendió «un desarrollo razonable y sin prisas». Al final, justificó su voto en contra porque no podía aprobar el proyecto «con estas condiciones»y planteó la conveniencia de reducir el número de viviendas para garantizar los servicios sanitarios, educativos y de seguridad.
Sin embargo la realidad, como siempre, tiene dos caras. Y para otro importante número de alhameños la reacción de la ahora edil del Grupo Mixto tiene mucho de «oportunismo y revancha». Los defensores del actual gobierno municipal recuerdan que todo transcurría con mediana tranquilidad y armonía en el grupo popular hasta que el marido de la oncejal se presentó a la oposición para conserje del Ayuntamiento de Alhama y no consiguió la plaza. A partir de allí, dicen, todo cambió. María Teresa Rodríguez presentó el 15 de diciembre su renuncia como edil del PP. Anoche, su voto fue determinante en el rechazo a la macrourbanización de Polaris.