Si se dan un paseo por el centro de Cartagena, podrán observar con qué poco cuidado lleva el Ayuntamiento el arreglo de calles tan principales como la calle Mayor. Cuando, por ejemplo, tiene que poner una loseta para indicar que allí hay una toma o contador de agua, no se paran a pensar que tiene que tener cierta armonía con el conjunto. Cogen y lo ponen del primer color que pillan. Y, claro, para el paseante, queda como un tiro. Ahora que parece que todo el mundo quiere esmerarse en hacer las cosas con cierto gusto (me gustaría que todos pusieran la malla tan bonita que hay en una obra frente al Casino, cubriendo el solar), es el Ayuntamiento el que da la nota. En estas cosas de infraestructuras y obras ciudadanas, habría que pensar primero en que somos una ciudad de mucha categoría. Y eso tiene un precio.