La OTAN anunció ayer, casi tres años después del accidente del Yak-42 que costó la vida a 62 militares españoles, que iniciará acciones legales por incumplimiento de contrato contra el broker aéreo alemán Chapman Freeborn, primer subcontratista de los siete que intervinieron en el flete del vuelo.
La agencia de la OTAN Namsa contrató el vuelo a Chapman, que a su vez lo subarrendó. En las posteriores subcontrataciones se esfumó el dinero del seguro de vida de 75.000 dólares por pasajero, y se llegó al alquiler del avión-basura ucraniano que se estrelló en Turquía en mayo de 2003.
El ministro de Defensa, José Bono, explicó en la ciudad siciliana de Taormina, donde asiste a una reunión de ministros de Defensa de la OTAN, que la Alianza ha aceptado pagar el coste de un arbitraje «para exigir responsabilidades a la empresa Chapman». Fuentes militares explicaron que la decisión fue acordada la semana pasada en Bruselas por los embajadores ante la Alianza de los 26 países miembros, y respaldada este jueves por los 26 ministros de Defensa.
El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, confirmó que «Namsa irá a un arbitraje» contra los subcontratistas.El proceso se celebrará en el tribunal de arbitraje de París, y es el paso previo imprescindible para una demanda ante la justicia ordinaria, que se produciría si Chapman trata de eludir su responsabilidad. El objetivo de esas acciones es que el broker germano devuelva el dinero del seguro de vida, que el anterior Gobierno adelantó en agosto de 2003 a las familias con cargo al presupuesto público. Bono afirmó que la cantidad que desembolsará la OTAN para sufragar el proceso contra esas «compañías piratas» es« significativa», pero no quiso especificar a cuanto asciende. Además de exigirle el pago del seguro, Namsa denunciará a Chapman por incumplir otras cláusulas del contrato. En concreto, una que impide subcontratar los vuelos para transportar tropas a empresas de países que no son de la OTAN.