Juan Ramón López Caro se declaró ayer jueves «el máximo culpable» del desastre del Real Madrid en La Romareda (6-1) y eximió de responsabilidad a los jugadores, ya que, en su opinión, «demostraron su mejor actitud». Aunque no pudo ocultar su insatisfacción con el juego del equipo, el técnico madridista solicitó que las críticas apunten hacia él y no a los futbolistas, en quienes mantiene su plena confianza y a los que arengó durante una reunión de veinte minutos antes del entrenamiento vespertino de recuperación.