Una carrera de obstáculos tienen que sortear vecinos y turistas de Santiago de la Ribera para circular por el pueblo. Los baches aparecidos tras las últimas lluvias se han sumado a los que salpican desde hace tiempo las principales avenidas, donde no se han realizado labores de mantenimiento de la calzada en los últimos años.
Los vecinos no se explican por qué las lluvias deshacen el asfalto y dejan las calzadas repletas de hoyos, en algunos casos tan profundos que causa daños en los vehículos. Las que presentan más desperfectos son las avenidas de San Blas, de Francisco Franco, de El Mirador y, sobre todo, la del Mar Menor. Los baches de esta avenida son famosos desde hace años, y figuran en las letras de las chirigotas carnavaleras. Las irregularidades impiden circular con seguridad por los carriles derechos, por lo que la mayoría de los vehículos emplea tan sólo los centrales.
Los baches y otras deficiencias, como el estado del salón municipal junto al cine de verano, llevaron a la Asociación de Vecinos recientemente a entregar al presidente Valcárcel «un álbum de fotos con los problemas del pueblo, ya que habíamos pedido el arreglo por activa y por pasiva y nadie nos escuchaba», explica la presidenta de la Asociación de Vecinos, Isabel Samper.
Otro motivo de queja es la obra de soterramiento de las tuberías para la recogida de aguas pluviales, que ha cortado el tráfico durante meses en la carretera del aeropuerto. Esta vía ya estuvo cortada con los frecuentes desbordamientos de la depuradora. Para llegar al aeródromo, los turistas deben desviarse por una calle paralela, lo que ocasiona frecuentes colas.