El Rosell hace aguas y su recién estrenado director gerente, José Miguel Artero, no da abasto para solucionar los frentes que se abren casi a diario. El último lo ha denunciado una treintena de pacientes de Traumatología, que el martes estuvieron más de tres horas para conseguir una cita con el especialista. Al final, se fueron sin fecha de consulta.
Uno de ellos, Juan Fernández, de 50 años, cuenta que tuvo una caída hace un año y desde entonces «está luchando para que lo operen». Ayer recordaba indignado las tres horas que estuvo en cola esperando a que le dieran cita en el ambulatorio. «Cuando llegó mi turno, me dijeron que el traumatólogo tiene los dos próximos meses completos y que no podían citarme». Fernández añadió que «todos estábamos enfadados, pero no nos dieron solución y nos dijeron que volviéramos otro día a ver si teníamos más suerte».
Una portavoz de Sanidad informó de que «el problema se debe a que la gestión de la agenda obliga a una cierta rigidez», por lo que «no se puede citar con más de dos meses de antelación». «Depende también de la previsión de quirófanos», dijo.