-¿Cómo ve el mundo con Bush al frente de Estados Unidos?
-Mal -contesta sin pensarlo-, muy mal, muy mal, muy mal. Yo mientras esté ese señor no voy. Y allí están mis hijos, mis nietos, mi único hermano, mis sobrinos, mis amigos, pero yo no vuelvo porque este señor ha hecho una cosa horrible. Las libertades civiles, todo lo que yo aprendí con don Severo, se las ha cargado.
-¿Por qué se deja engañar así el pueblo del 'país de las libertades y las oportunidades'?
-No lo entiendo. Desde luego, el americano tiene un patriotismo exacerbado porque desde niño se les enseña con la banderita en la escuela. Es lógico, entonces, que repitan que son los mejores y tienen lo mejor. Francamente, la América que yo conocí era muy abierta, dispuesta a ayudar... Pero el patriotismo existe y ese hombre ha sido capaz de transformar el 11-S en una forma de convencer a la gente de que él es el único salvador y el único capaz de defenderlos. Ahora empiezan a alzarse voces y a darse cuenta de que las cosas no están bien, sobre todo tras el Katrina. Pero aun así, bastante gente cree que es el gran padre salvador. No es la América que yo conocí.
-¿No cree que en nombre de la democracia se están cercenando las libertades en todo el mundo?
-Sí, es a lo que me refiero. ¿Sabe que hasta hace poco en los Estados Unidos no se podía viajar con unas tijeritas? Ahora ya sí. Pero yo he mandado este año a mis amigos, miembros del jurado de los premios Jaime I y muchos de ellos premios Nobel, unos turrones. No les llegaron a nadie hasta hace dos o tres días. Se creían, seguramente, que eran explosivos -sonríe a mandíbula batiente, aunque es cuestión seria-. Y las cajas que han llegado, han llegado rotas. Estaban retenidas en aduanas y tuve que escribir a los embajadores de Estados Unidos y España; hasta me llamaron del Herald Tribune para interesarse. Aquí, he preguntado ahora, han copiado lo de las tijeritas, de la misma forma que copian el resto; y, claro, vamos más allá.
-¿Hacia dónde puede mirar el mundo en busca de un modelo?
-Pues, desgraciadamente, lo que pasa es que muchas cosas tienen una base económica. Dicen que la mayor parte de los problemas se solucionan con dinero, y los que no, con más dinero. Lo que hay que hacer es hablar muy claramente e intentar que la conciencia de la gente crezca. Ahora mismo estamos preocupados con montones de cosas sin importancia, como el Estatut, mientras tenemos problemas increíbles como el exceso de brutalidad, la inmigración sin control...