Los médicos y enfermeros sólo se lavan las manos el 5% de las veces que deberían hacerlo, si fuesen totalmente escrupulosos con las normas de higiene encaminadas a luchar contra las infecciones hospitalarias. Esta es al menos la estimación que hace el doctor José Antonio Herrero, del servicio de Enfermedades Infecciosas de La Arrixaca. «Nuestro objetivo es que con el plan que tenemos en marcha consigamos que los sanitarios se desinfecten al menos un 50% de las veces», explica.
Hasta ahora, no es nada común que un médico se lave con gel alcohólico después de tratar a un paciente y antes de entrar a una habitación. «Las enfermeras son más cuidadosas», reconoce Herrero.
Sin embargo, incrementar el número de lavados no va a eliminar por completo el riesgo de infecciones nosocomiales. De hecho, éstas siempre van a estar presentes en cualquier centro hospitalario. Las más comunes son las urinarias y la flebitis, una inflamación de la vena que puede producirse cuando se usa una vía periférica para administrar medicación intravenosa. Además, las Unidades de Cuidados Intensivos son un paraíso para numerosos gérmenes resistentes a los tratamientos antibióticos, que suelen ser culpables de alguna que otra neumonía.
Pérdidas millonarias
Pero, aunque su erradicación total no sea posible, José Antonio Herrero y la coordinadora farmacéutica de la Arrixaca, Amalia de la Rubia, están dispuestos a plantar cara a estas molestas infecciones, que cada año suponen un coste de cerca de seis millones de euros.
«Se ha demostrado que el lavado de manos es la medida más eficaz; si aíslas a alguien en una habitación pero el personal no se desinfecta, no sirve para nada», explica Herrero. Este médico forma parte un grupo de trabajo en el que participan representantes de otros hospitales murcianos. «El proyecto se está tomando como modelo en otros sitios», asegura. La sensibilidad sobre el problema aumenta, y la Organización Mundial de la Salud ya ha declarado la guerra a las infecciones hospitalarias.