La Arrixaca, como el resto de hospitales, salva cada año miles de vidas. Pero, junto a un mar de batas blancas, por sus pasillos pulula también un ejército de gérmenes. Es inevitable que así sea, pero, al menos, se pueden limitar los riesgos. Es lo que pretende la dirección del hospital, que ha impulsado un plan de prevención de infecciones nosocomiales (hospitalarias). Seis de cada diez pacientes que ingresan en La Arrixaca sufren alguna de estas infecciones. No suelen ser graves, pero causan cada año una treintena de fallecimientos.
Al menos esos son los cálculos del servicio de Enfermedades Infecciosas. El doctor José Antonio Herrero y la coordinadora farmacéutica de la Arrixaca, Amalia de la Rubia, son los encargados de coordinar el plan. El objetivo es que todas los pasillos cuenten con dos o tres puntos de lavado, o lo que es lo mismo, dispensadores de un gel hidroalcohólico con el que médicos y enfermeros deberán desinfectarse las manos cuando terminen de tratar a un enfermo y vayan a pasar a otra habitación.
En estos momentos, los dispensadores están presentes en las salas de cura, quirófanos, UCI y algunas zonas de aislamiento. Se trata de generalizar su presencia en todo el hospital, para que su uso sea más habitual. «Es importantísimo porque supone vidas», explica Amalia de la Rubia. «En un hospital hay enfermos sometidos a terapias muy intensas que bajan las defensas», añade. Por eso, extremar las precauciones con la higiene es fundamental, porque cualquier germen que se cuele en la habitación puede dañar al enfermo. Para evitar bacterias, se eliminarán las toallas y el jabón. «Es mucho mejor el gel alcohólico, porque además no daña las manos, y no es necesario secarse después», cuenta José Antonio Herrero. El típico jabón líquido está en vías de extinción, aunque en según que casos su uso sigue siendo necesario. «Por ejemplo, cuando un enfermero se ensucia con alguna secreción de un paciente, debe lavarse con jabón, pero después hay que utilizar el gel», recalca Herrero, consciente, en cualquier caso, de que la lucha contra las infecciones nosocomiales será larga.