Algunos símbolos de la vida cotidiana de los últimos años en las sociedades más desarrolladas de Occidente son ya historia. Otros están a punto de serlo pese a que muchas personas aún no han acabado de acostumbrarse a su uso. De la máquina de escribir a la película fotográfica, de las casetes a los sellos de Correos, una gran cantidad de objetos está a punto de desaparecer de nuestras vidas. A algunos los recibimos, hace bien poco, como grandes avances tecnológicos y hoy son verdaderas antiguallas. Cosas más viejas que el hilo negro o, por estar más a la última, que un disquete de ordenador.