 ENTUSIASTA. Margarita Salas -en la imagen durante una clase magistral- sólo desea «poder seguir trabajando con la intensidad, entusiasmo y calidad» con que lo ha hecho hasta ahora. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
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| EL PERSONAJE |
Nombre: Margarita Salas Falgueras. Nació en Canero (Oviedo), 1938.
Formación: Doctora en Ciencias por la Universidad Complutense de Madrid (1963). Trabajo postdoctoral (1964-1967) en el departamento de Bioquímica de la Universidad de Nueva York. Profesora de Genética Molecular de la Facultad de Químicas de la Complutense (1968-1992); profesora de Investigación desde 1974 en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa.
Premios y distinciones: Ha recibido innumerables distinciones entre ellas Severo Ochoa de Investigación dela Fundación Ferrer (1986), Carlos J. Finlay de UNESCO (1991), Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal (1999), Premio a los Valores Humanos del grupo Vocento (1998) o la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2005). Además, es miembro de la Organización Europea de Biología Molecular desde 1983, de la Academia Europeae desde 1988, de la Academia Americana de Microbiología desde 1996, de la Academia Europea de las Ciencias y las Artes desde 1997, presidenta del Instituto de España (1995-2003) y ocupa el sillón 'i' de la Real Academia de la Lengua Española. |
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Margarita Salas (Canero, 1938) es uno de los más destacados miembros de la comunidad científica española e internacional; junto a su entusiasta y rigurosa labor investigadora (ha publicado más de 300 trabajos a nivel internacional), ha desarrollado múltiples actividades, incluida la que actualmente le ocupa también en la Real Academia de la Lengua Española, donde ostenta el sillón 'i' y forma parte del Comité de Vocabulario Científico y Técnico. Discípula de Severo Ochoa, la semana próxima participa en Murcia en un ciclo de homenaje a su maestro, organizado por la Fundación Cajamurcia y coordinado por el profesor de la Universidad de Murcia Juan Carlos Argüelles.
-Se le considera una aventajada discípula de Severo Ochoa; ¿qué significó trabajar a su lado?
-Fue esencial. En su laboratorio aprendí la biología molecular que después pude desarrollar y enseñar aquí; aprendí todo su rigor, enorme dedicación y entusiasmo en la investigación; aprendí un modo de hacer ciencia. Fueron años vitales.
-A pesar de su importancia, en España está olvidado, ¿por qué?
-Precisamente por esto hemos querido que en el centenario de su nacimiento (2005) hubiese una serie de actos; para recordar su figura. En los ya casi 13 años que falta se le ha olvidado y queremos que se tenga muy presente como científico excepcional para la ciencia universal.
-¿Cuál ha sido la aportación más importante de Severo Ochoa?
-Yo creo que fue, por una parte, la polinucleótido-fosforilasa, con la cual se sintetizó por primera vez ácido ribonucléico en tubo de ensayo y que le valió el Premio de Nobel Fisiología y Medicina (1959), clave en el desciframiento del código genético.
-¿Qué sería hoy la ciencia sin él?
-Es un trabajo esencial para conocer, desde las secuencias de nuestros genomas hasta cómo esta secuencia se traduce en la secuencia de las proteínas de los aminoácidos, que son los que tienen las funciones de la célula. Sin este descubrimiento, por mucho que hubiésemos conocido la secuencia del genoma humano o de otros, no sabríamos como traducirla en la secuencia de aminoácidos de las proteínas, que son las que realizan las funciones de las células y por tanto permiten conocer cada una de esas funciones. Ahora hemos pasado de la genómica a la proteómica: conocer las proteínas determinadas por los distintos genes y su función.
-En investigación, ¿también la imaginación juega un papel importante?
-Pues sí. En investigación hay un doble juego, imaginación, por una parte, y rigurosidad, por otra. Yo siempre digo que en España se hacen milagros porque tenemos falta de recursos y la investigación es de gran calidad. Donde ya no se pueden hacer milagros sin dinero es en la cantidad de investigadores.
-Los avances en el campo de la genética, ¿pueden plantear una prolongación indefinida de la vida humana, al menos en teoría?
-Hombre, indefinida no. Evidentemente ya se ha alargado la vida media considerablemente y posiblemente siga aumentando. Pero hay un límite, aunque con todo el conocimiento de los mecanismos de envejecimiento y procesos de regeneración se puede alargar y se pueden mejorar mucho las condiciones de la vida, que es lo importante.
-¿Qué opina de que se congelen cadáveres para revivirlos en un futuro?
-Es ciencia ficción.
-¿Pueden dar lugar a un uso perverso todos estos avances?
-Nunca se puede decir de este agua no beberemos. Pero existen controles suficientes para que no puedan ocasionarse usos perversos de los conocimientos genéticos. Hay que pensar que todos los conocimientos que se van desarrollando son para el bien de la Humanidad.
-¿Qué impacto tienen en la comunidad científica fraudes como el del coreano Hwang Woo-Suk?
-Primero indignación. Es absolutamente reprobable, pero, afortunadamente, hay cientos de miles de científicos y eso es una gota de agua en el océano. Afortunadamente también, estos fraudes se descubren fácilmente. Ahora, puede deteriorar la imagen del científico, pero espero que la sociedad comprenda que en la viña del señor hay de todo y esto es un caso nada representativo de los científicos, cabales y correctos.
-¿Debe imponer la ética límites?
-Los límites a la ciencia los ponemos los propios investigadores. Como ejemplo basta ver que en los años setenta, cuando se empezó con toda la tecnología de la ingeniería genética, el primer científico que hizo este tipo de manipulación genética no llegó a completar el trabajo porque se planteó los posibles peligros. Organizó una gran conferencia en la costa oeste americana con científicos, periodistas, filósofos, sociólogos,... que discutieron los posibles peligros y se llegó a una serie de normas con niveles de seguridad. Estas normas se respetaron escrupulosamente, pero se fue viendo, a medida que se experimentaba, que los peligros eran menores de los previstos. Eso llevó a la relajación de las normas controladamente.
-¿Cuál es el gran reto en cuanto a genética o biología molecular?
-El gran reto por descubrir en el futuro es el cerebro. Las bases moleculares de cómo se produce un pensamiento, un recuerdo, un sentimiento o una palabra.
-¿Cómo está la investigación hoy?
-En España se hace una investigación de bastante buena calidad. Técnicamente se está bien preparado y es una realidad que en España se forman doctores que en el extranjero se rifan. El problema es que faltan medios para recuperarlos.
-¿Qué posibilidades tienen?
-La mayor parte de los investigadores se van colocando. Lo que pasa es que hay muchos que ni siquiera empiezan por desánimo. Es importante que vean un futuro más prometedor para que no cunda el desánimo y perdamos a los mejores.
-¿Cómo se entiende la calidad de los investigadores con una enseñanza básica casi a la cola del mundo?
-Yo creo que esto es lo que nos está viniendo, pero lo que hemos formado hasta ahora son los investigadores de hoy. El futuro no sé lo que nos deparará con esta mala calidad de la enseñanza básica, que seguramente repercutirá.
-Cuando cambió el Gobierno pidieron más inversión en investigación: ¿cómo ha repercutido?
-Bueno, el año pasado se prometió un 25% de aumento en el presupuesto, y lo hubo. Pero, desgraciadamente, buena parte fue en préstamos, no en inversión real. Parece que el Gobierno ya se ha dado cuenta de que no es cuestión de que aumenten los préstamos sino la inversión real, y que este año va a haber otro 25% de aumento.
-Severo Ochoa encabezó también esta lucha, ¿se ha avanzado mucho?
-Evidentemente, sí. Cuando volví a España, en 1967, aquí había cero medios para investigar. Mi marido y yo nos trajimos una ayuda americana porque si no, no habríamos podido investigar aquí. Esto ha ido mejorando, pero los recursos están por debajo de la media de la UE.
-¿Cuál ha sido el más importante de sus descubrimientos?
-En el laboratorio de Severo Ochoa descubrí dos proteínas que se requieren para iniciar la síntesis de proteínas. Eso fue importante y marcó la línea de investigación de Severo Ochoa a partir de entonces. Y, después, en España, descubrimos otra proteína nueva que está unida al ácido nucléico del virus con el que trabajamos y que se requiere para iniciar la duplicación del material genético, la síntesis del ADN. Esto ha dado lugar al descubrimiento de un nuevo mecanismo de iniciación de la duplicación del material genético y también al descubrimiento de una proteína, una ADN polimerasa que hoy día está comercializada.
-¿De qué manera le influyó ser mujer en su carrera?
-Bueno, al principio, me sentía bastante discriminada. Cuando empecé a hacer mi tesis doctoral no se suponía que una mujer se iba a dedicar en serio a la investigación científica. Cuando llegué a Nueva York, con Severo Ochoa, él me trató siempre como persona. Después, a la vuelta a España, de nuevo sufrí la discriminación de mis colegas: yo era la mujer de mi marido. Él, persona muy generosa, abandonó el tema que trabajábamos juntos para que demostrara si era capaz de desarrollar la investigación. Y parece que fui capaz. Eso produjo un cambio porque cualquier cosa que hacía tenía más notoriedad por ser mujer. Espero no haber recibido nunca nada por el hecho de ser mujer.
-Fue reconocida una de las 100 Mujeres del siglo XX que abrieron el camino a la igualdad en el siglo XXI, ¿cómo ve el panorama hoy?
-Ha cambiado muchísimo. Ahora, las mujeres están de lleno en el mundo laboral, profesional y en la investigación, de hecho, hay más mujeres que hombres. Es una carrera imparable. En un plazo de 10 o 15 años la mujer ocupará el lugar que le corresponda de acuerdo con su capacidad, sin que se la discrimine.
-¿Cuál es el avance moderno más importante para la Humanidad?
-El conocimiento del genoma humano, por lo que puede repercutir positivamente en prevención, diagnóstico y curación de enfermedades.
-¿Qué le gustaría lograr?
-No tengo una aspiración especial. Me gustaría poder seguir trabajando con la intensidad, entusiasmo y calidad con que lo hemos hecho hasta hoy en mi grupo de investigación.