El interior del edificio se ha reconstruido como un paseo, con el centro diáfano, para ir descubriendo la muralla árabe que rodeó Murcia. Una pasarela conectará en la parte superior las cuatro o cinco pequeñas salas museísticas. El centro del edificio estará hueco para que sirva, a modo de balcón, para apreciar la belleza del interior de arriba a abajo. Se ha climatizado para que resulte agradable de visitar, incluso en verano. El techo, también en madera, tendrá pequeñas entradas de luz en todo el perímetro. La concejal de Turismo destaca «la puesta en valor de este magnífico patrimonio que tenemos».