El diferencial de inflación entre España y la eurozona se elevó en enero hasta el 1,8%, que sería su mayor distancia desde el nacimiento de la divisa comunitaria de confirmarse los indicadores adelantados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y su homóloga europea, Eurostat.
Mientras que el índice de precios de consumo (IPC) armonizado con criterios europeos se habría disparado al 4,2% en términos interanuales -su valor más alto desde junio de 2001, si bien para superarlo habría que remontarse a diciembre de 1995-, la media de los doce países que utilizan el euro se situaría en el 2,4%.En el caso de la inflación europea -en concreto, la media de la registrada en Bélgica, Alemania, Grecia, España, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda, Austria, Portugal y Finlandia-, su crecimiento fue de dos décimas (sin contar la energía ni los alimentos, su inflación subyacente habría quedado en el 1,4%). Esta subida es menos de la mitad de la que se habría soportado en España, que llegaría a las cinco décimas si se compara con el aumento del 3,7% que se registró el año pasado, su dato más negativo desde 2002 (4%).
Hay que remontarse hasta mediados de 2002 para encontrar un diferencial de la misma importancia (1,7%) entre la inflación española y la de la zona euro.