Me gustaría pensar que el idioma le ha jugado una mala pasada a Sergio Kresic. De otra forma me cuesta entender que haya elegido una comparación tan desafortunada como la que ha puesto y que está grabada en los micrófonos de Punto Radio, la emisora hermana.
En la época que vivimos, en la que la violencia de género está, desgraciadamente, a la orden del día, no parece políticamente correcto ni en absoluto aceptable emplear términos como ésos.
De entrada, comparar a la mujer -las aficionadas al fútbol, que las hay, se deben sentir menospreciadas- con una pelota ya es censurable. Pero encima Kresic se ha permitido insultarlas tratándolas de asesinas u homicidas. Y eso ya sí que es pero que muy grave. Kresic debe pedir perdón ya.