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Cultura
Hoy no es ayer (o el regreso de 'La torna')
Hoy no es ayer (o el regreso de 'La torna')
NOSTÁLGICOS. Los militares jubilados añoran tiempos pasados.
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Albert Boadella nos ha presentado una curiosa prueba de fuego: volver a uno de los proyectos más polémicos de su ya dilatada trayectoria teatral. Casi treinta años después del estreno de La torna ofrece La torna de la torna, una especie de remake de aquel espectáculo que llevó a la cárcel a varios miembros de Els Joglars. Este episodio forma parte de una de las páginas más negras de la cultura española, y no de la dictadura, sino de la difícil transición política. Repasemos brevemente los hechos:

Els Joglars estrena La torna en Barbastro (Huesca) en septiembre de 1977. La obra cuenta la detención, proceso y ajusticiamiento de Heinz Chez, misterioso polaco que mató a un guardia civil en un camping, condenado a garrote vil al tiempo que Puig Antich (marzo de 1974), al parecer, para mitigar la presión social con que se asistió a la ejecución del anarquista catalán. La obra se representa con total normalidad hasta que, a mediados de diciembre, el Capitán General de Cataluña la prohíbe. El 15 de ese mes Boadella ingresa en prisión.

La profesión inicia una campaña de protesta que hace que vayan a la huelga la mayoría de los teatros españoles. El director pasa esas Navidades en prisión, y en febrero de 1975 es internado en un Hospital Clínico, del que se escapa a los doce días. Pasa a Francia, en donde estaba otro joglars, Ferrán Rañé, y no regresa hasta que se aclara el dislate del proceso. Sin embargo, a otros cuatro miembros del grupo sí se les detiene y juzga, en Consejo de Guerra, siendo condenados a dos años de prisión, castigo que no cumplen en su totalidad.

Veintiocho años después, Boadella vuelve a poner en escena La torna, esta vez con una serie de actores del Institut del Teatre, bajo idénticos supuestos artísticos y de producción que los montajes actuales de Els Joglars. Todos ellos llevan la marca de la casa: humor y crítica al unísono. Y vuelve a aquella obra no exactamente como entonces se hizo, sino incorporando una dimensión actual del tema. Tres altos militares, residentes en un sanatorio, recuerdan con nostalgia sus años de mando, rotos por «el traidor de Suárez», y por una España democrática imposible para sus principios. El hilo musical los deleita con marchas militares, aunque un error técnico les intercala A las barricadas, con tremendo enfado para ellos. Uno lee La Razón, y advierte de que los cómicos han vuelto con el asunto del polaco asesino. El Comandante Prieto, protagonista de aquel Consejo de Guerra, rememora los hechos como si fueran horribles visiones. Y se produce la vuelta de La torna. Una nueva forma de teatro en el teatro. Es la novedad del espectáculo de Boadella: la incorporación de una perspectiva que recuerda los hechos desde hoy; desde la intolerancia de una clase militar probablemente periclitada, a tenor de los tiempos. Es posible que, por esa misma causa (la distancia), al espectador también le parezca estar oyendo cosas de hace mucho tiempo. No. No tanto: tres décadas. Y ayer mismo, otros militares se manifestaron con dudas sobre la Constitución y los cambios que exigen los tiempos. ¿Es todo tan distinto?

Ése es el valor del espectáculo de Boadella. Creer que todo ha cambiado pero Y, sobre todo, demostrar que con elementos del antiguo teatro independiente (una mesa polifuncional, unos actores polifuncionales y unas máscaras) se puede contar una historia asombrosa. Y lo consigue con ese cáustico sentido del humor propio del grupo, que te hace ver los preparativos de un verdugo como simple juego de niños, la reconstrucción del asesinato como cabaret de carretera, la decisión de una pena de muerte como borrachera colectiva con paella, gambas y rioja. Estoy seguro de que, para las nuevas generaciones, La torna de la torna queda como algo distante y distinto, extraño, de un teatro que no se hace hoy, ni se ve, acostumbrados al realismo ramplón que nos inunda. Para los más maduros, aunque nos remita a un tiempo que conocimos, también choca la manera de contar una historia, por momentos reiterativa y machacona, impropia de estéticas del momento. En cualquier caso, y al margen de polémicas sobre su elaboración y autoría, sobre su oportunidad o inoportunidad, sobre el hoy y el ayer, La torna de la torna es un producto sólido, que sirve tanto como página de historia que como producto artístico del momento.

'LA TORNA DE LA TORNA' se representó el jueves en el Teatro Villa de Molina de Segura




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Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.


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