Las vallas de protección de la obra parecen preservar una joya en pleno corazón de Santa Eulalia. Lo que no eran más -ni menos- que unos restos semiabandonados de la muralla árabe, convertidos casi en un basurero, se van a convertir en protagonistas de un museo o, como ahora gustan en llamarlo los expertos, un Centro de Interpretación para la Muralla Árabe. El edificio, en madera, acero y vidrio, estará terminado el próximo mes de abril, si bien habrá que esperar hasta después del verano para abrirlo al público, una vez que se le dé contenido a las cinco salas del museo.