El hombre de negro sostuvo una carrera magistral durante medio siglo en el que avivó la música popular de las clases humildes norteamericanas blancas. Temeroso de Dios, comprensivo con los convictos y redimido de la mala vida por el amor a su última esposa, June Carter, Johnny Cash mantuvo incólume su personalidad desde sus pinitos en el sello Sun de Memphis, la cuna del rock and roll donde le admiraba el juvenil Elvis Presley, hasta sus últimos trabajos, desnudos, sombríos y acogidos con brazos tan abiertos como sus bocas por la juventud moderna.