Conteste, por favor MATÍAS GÓMEZ FRANCO SACERDOTE MISIONERO
«Honduras es un lugar donde la vida tiene poco valor»
Este seglar marcha hoy a las misiones llevando consigo «ilusión, fe y un amor muy grande por trabajar»
Matías Gómez ha recorrido prácticamente todas las ermitas del campo cartagenero y de Fuente Álamo, también estuvo en Alcantarilla; y ahora ha decidido marchar a las misiones. El obispado le envía a Honduras después de seis años sin enviar sacerdotes. El próximo miércoles, día 1, el obispo de la diócesis y sus vecinos le despiden a las 18 horas de la tarde en la ermita del Ranero para tierras hondureñas.
- ¿Por qué precisamente marcha a Honduras?
- Es allí donde la diócesis de Cartagena-Murcia ha visto que hace más falta mi trabajo; concretamente voy a la diócesis de San Pedro Sula. Aquella diócesis es muy similar a la de Cartagena pero mientras que aquí somos unos 400 sacerdotes, allí sólo hay 70. Voy destinado a una parroquia de 120.000 habitantes y sólo tiene un sacerdote que precisamente es de Abarán, José Gómez, que lleva allí 27 años trabajando. Aquella zona se ha visto afectada por el maremoto Michigan y por múltiples inundaciones; trabajaré en zonas de campo bananeros que están explotados por multinacionales. En principio marcho para tres años renovables cuantas veces quiera.
- ¿Opción personal?
- Totalmente. La gente de América Latina es muy acogedora y con unas ganas inmensas de trabajar. Hasta ahora he marchado los meses de vacaciones a Honduras y a Bolivia, donde también hay un sacerdote de Blanca, José Fuentes. El obispo del Alto Bolivia es precisamente de la pedanía murciana de Alquerías.
- ¿Qué se lleva?
- Mucha ilusión, fe y un amor muy grande por trabajar. Unas ganas inmensas por ser un instrumento válido para aquellas gentes.
- ¿Qué cree que se va a encontrar?
- Mucha pobreza. El 73% de la población vive en la pobreza. Es un país considerado basurero de Estados Unidos y de las grandes potencias mundiales; no tiene prácticamente infraestructuras. Hay muchos niños en la calle abandonados a los 6 o 7 años de edad. Es un lugar donde la vida tiene poco valor.
- ¿Qué tareas va a desarrollar?
- En primer lugar voy como sacerdote, por tanto mi misión es llevar la buena nueva del Evangelio y compartir mi vida, proyectos y esperanzas con los hondureños de mi diócesis y mi parroquia. También ser motor y colaborador en proyectos con los seglares, pues ellos realizan una labor esencial. Es una iglesia joven con gran vitalidad y con ganas de realizan proyectos para la promoción de la persona.
- ¿Qué proyectos sociales va a impulsar?
- No inicio nada nuevo, sino que colaboro con lo que ya vienen realizando. Ahora mismo están desarrollándose proyectos de construcción de viviendas, escuelas y centros de formación.