Apenas tiene un año y medio de vida pero ya está dando quebraderos de cabeza. El túnel subterráneo de la plaza de Castilla, inaugurado en julio del 2004, se ha convertido en uno de los puntos negros más importantes de la ciudad. En lo que va de año, en menos de un mes, se han registrado cuatro accidentes. El último tuvo lugar ayer cuando un vehículo volcó en el túnel a primera hora de la mañana, lo que provocó una gran retención de tráfico en la zona norte y los accesos a la ciudad. No hubo heridos de consideración y, una vez retirado el coche, se acondicionó la mediana y se limpió la vía.
Quizás sea por la excesiva curva del túnel o porque los conductores no respetan la velocidad máxima. Lo cierto es que el túnel de Plaza de Castilla es un punto negro. La Jefatura Superior de Tráfico establece que un punto negro es aquel lugar de una zona interurbana (carretera), calle o vía urbana donde en menos de 400 metros de distancia ocurren tres o más accidentes (incluidos aquellos en los que no hay víctimas y sólo producen daños materiales).
El concejal socialista Rafael González Tovar denunció que «este túnel presenta problemas desde su apertura al tráfico de muy diversa índole (curvas cerradas en su interior, filtraciones de agua permanente, problemas de trenzado en el tráfico en su salidas, entre otras) que lo han convertido en un punto negro, en lugar de ser un vial que dé solución a los atascos en el centro de la ciudad».