Tras el anuncio de la fusión entre Cofares y Hefame, el pasado17 de enero (en época de rebajas) ya se ha descargado ríos de tinta en los informativos de la prensa de la sanidad nacional, aunque algo menos en la Región de Murcia, donde Hefame tiene su sede central con 800 trabajadores. Seis años llevo enfocando sus pasos (a través de mi web - .com-) y en las pasadas elecciones me presenté (sin éxito) en una de las tres candidaturas como vicepresidente; por ello, quisiera hacer unas consideraciones (a pesar del miedo al poder establecido, que el pasado junio me ha llevado a los Tribunales por mis críticas políticas):
Esta petición de mano, tan esperada y tardía, entre iguales pero en desigualdad de condiciones, con una declaración de bienes patrimoniales (forjados en los últimos 55 años) de Hefame, que puede peligrar por las condiciones pactadas (si es que las cooperativas pueden pactar como si fuesen S. A. o S. L), será -si se realiza- una boda (¿?)
A Hefame le hace falta una fusión para recuperar su equilibrio; y es buena solución. No sólo por las ventajas que tiene la concentración en la economía de escalas, sino para salir de ese mal ambiente que tiene, en el que el diálogo ya no existe, y si lo hay es descalificación. En el que no se crece al ritmo de mercado, se tiene poca capacidad para competir, y falta la motivación. Una fusión, no sólo con grandeza de miras, sino también con responsabilidad y rigor.
Por eso, no me convence esta fusión de Cofares y Hefame, porque entre las razones que las unen hay desigualdad.
Se eluden razones básicas, y se aprovechan lagunas (supongo que con una inspiración puramente política), que podrían beneficiarse (si se propagan bien) del silencio y la confianza de un sector más bien sumiso.
Este cemento que emplean para construir, puede fracasar antes o después, porque la mezcla no es homogénea y se disgregará, alterando la paz social. Una paz aceptada y no impuesta por el más fuerte, que de tranquilidad y que esté en armonía con la justicia.
La desproporción, entre unos y otros, no es un asiento firme.
Una fusión «entre iguales» (como la califica mi admirado compañero Carlos González presidente de Cofares, en rueda de prensa), Sí, pero yo le añadiría «y en igualdad». O como dice nuestro actual presidente de Hefame, que la fusión es «el sueño de los farmacéuticos» (y también es verdad), pero también aquí le faltan palabras a la frase: «bien hecha».
Ambos presidentes me conocen (a ambos he entrevistado), y saben que soy un gran defensor de las fusiones entre cooperativas de capital farmacéutico como defensa propia, porque en esta selva comercial, con un mercado de libre competencia, todos sabemos que el más grande acaba devorando al pequeño.
Me extrañó las declaraciones tras el anuncio. No son buenos indicadores, tantos piropos y elogios (ya escribí en una de mis tribunas que no se puede conducir mirando sólo en una dirección) por una razón: porque parecen estar demasiado contaminadas por intereses políticos, al dejar al descubierto algo insólito ¿es que no hay ningún inconveniente?
¿Qué costo humano habrá? ¿o acaso se mantendrán equipos humanos por duplicado innecesariamente? ¿qué pasará con las jubilaciones que Hefame pagaba a sus socios? ¿se pagarán después de la fusión? ¿cuánto tiempo tendrá aquí nuestra Comunidad su sede fiscal? ...
No busco entorpecer, pero sí aclarar para que nos entendamos, en una decisión tan trascendente para nuestros socios y asociados, que me atrevería a decir que es políticamente la de mayor calado, pues afectará al actual modelo de farmacia mediterránea -reconocido como el mejor del mundo, gracias a un sistema estable de competencia, donde cada farmacéutico es sólo propietario de una farmacia-, a nuestra distribución farmacéutica a nuestros 800 empleados con sus respectivas familias, y a la Comunidad de Murcia.
Con una fusión, de estas características, en la que entre los 15 miembros del nuevo Consejo Rector habrá (según acuerdo) 8 vocales de Cofares y 6 de Hefame (Sanifax S.L. 13/01/06), y 1 -que es el laboral- (y que lógicamente será de la empresa que tiene más trabajadores) ¿qué se puede esperar? Las decisiones serán siempre de la mayoría; es decir, lo que más interese a Cofares, dejando a Hefame sumisa, en un estado de debilidad permanente.
Sería aconsejable que técnicos profesionales autorizados en la materia, analicen y saquen conclusiones de esta importante operación, pues a primera vista, a muchos no convence, y es racional prever antes que curar.
Gracias, por último, a este periódico (en el que hice mis prácticas), por darme la oportunidad de expresar libremente mis dudas, para que puedan ser contrastadas con cierta objetividad, por si sirven para el bien común. Es una cuestión de todos los que tienen voto, aunque hayan discrepado en otras etapas políticamente, porque Hefame, hay que recordar, nació en Murcia con el esfuerzo de muchos farmacéuticos de Murcia y Alicante, y ha crecido, con el sudor de todas sus fuerzas vivas, y el apoyo de subvenciones de esta Comunidad.
P. D. Ni se discute, por supuesto, la legitimidad de los socios de Cofares y de su presidente, que quedan fuera de toda duda, aunque me gustaría encontrar una fórmula de convivencia entre iguales y en igualdad.
Valentín M. Torregrosa es socio de Hefame y máster en Comunicación y Periodismo por la Universidad pública de Murcia.