El Oriente Próximo, que por cierto nos pilla demasiado cerca, tiembla ahora con la mayoría absoluta de Hamás. Siempre que las cosas van mal cabe la posibilidad de que empeoren y Ehud Olmert ha reunido de urgencia a su Gobierno para evaluar los resultados y analizar el vuelco electoral. Dicen los que ignoran las mismas cosas que nosotros que las claves del triunfo electoral hay que buscarlas en la corrupción del ANP, en la ocupación israelí, en la injerencia occidental y en la muerte de Arafat, el de la servilleta a cuadros en la cabeza. Nosotros lo único que sabemos a ciencia cierta, o sea, a Historia cierta, es que los telediarios venideros seguirán chorreando sangre.