Por la naturaleza de las 22 lesiones diferentes causadas a Ana María Moreno por todo su cuerpo, por la prolongación en el tiempo -al menos cuatro días- del sufrimiento físico de esta niña de 15 años y por la «superior fortaleza física» del procesado, la acusación particular ha elevado la solicitud de condena a Ramón M. M. hasta los 52 años de cárcel, 15 años más que el fiscal, y añade una pena de tres años por un delito de tortura.
El letrado Evaristo Llanos Sola, representante legal de la familia de la joven muerta a palos supuestamente a manos de su novio en julio de 2004 en el carril del Gilandario en Murcia, pide en sus conclusiones provisionales a las que ha tenido acceso La Verdad, 25 años de prisión por un delito de asesinato con las agravantes de alevosía y ensañamiento; 3 años por un delito de tortura; 15 años por tres delitos de lesiones; tres años por otros tantos delitos de lesiones en el ámbito familiar, y 6 años por un delito de detención ilegal. También se solicita una indemnización para la madre de Ana María, Marcela Moreno, de 180.000 euros.
En su informe, la acusación particular especifica que «la lesión que produjo la muerte -a Ana María- fue una hemorragia subdural localizada en la fosa posterior cerebral», y añade que «sin embargo, el grado de sufrimiento que el conjunto de lesiones infligidas a la víctima podía producir por sí mismo la muerte por una insuficiencia respiratoria, por edema agudo de pulmón».
Además, en el relato de las conclusiones señala que «el procesado, en todos los actos relatados, se aprovechó de su superior fortaleza física, edad y ascendencia sobre la víctima, así como hizo uso de instrumentos peligrosos para producir las lesiones a su compañera».
Llanos Sola pide en sus conclusiones que los médicos forenses amplíen el informe de la autopsia con el fin de obtener más detalles sobre las heridas causadas a la víctima descritas en los informes.