Cuando Vicente Tano Pernía dejó el fútbol en 1981, el pequeño Mariano estaba a punto de cumplir cuatro años. La Fiera colgaba las botas con la elástica de Boca Juniors, tras ocho años gloriosos para la entidad xeneize. Sólo tuvo un lunar en su carrera: no haber jugado el Mundial de 1978 con la albiceleste en su país. Casi 30 años después, otro Pernía puede acudir a la cita más importante del balompié mundial, aunque la camiseta que defendería es una incógnita. El jugador del Getafe se debate entre la roja española o la rayada sudamericana.