Cavaco Silva ha conseguido la presidencia de Portugal en la primera vuelta, lo mismo que casi ha logrado el Barça en la Liga. El dirigente de centro-derecha le debe su triunfo a la división del Partido Socialista, que no ha sabido sacarle partido a que en Portugal haya más de dos millones de pobres y una creciente tasa de desempleo. Hay líderes que parecen muy simpáticos porque tienen la dentadura de dos números más. Lo que se llama un gran juego de comedor. Al no poder ocultarlo ofrecen un aspecto de personas afables, casi joviales, que invita a fiarse de ellas.