Los equipos de rescate desplazados hasta la zona húngara donde un avión eslovaco se estrelló el jueves recuperaron ayer los cuerpos de los 42 fallecidos en el siniestro. El estado de salud del único superviviente -el primer piloto- es bueno, según reconocieron los médicos. Un total de 43 personas viajaban a bordo, todas de nacionalidad eslovaca, entre los que se encontraban 28 soldados desplazados por la OTAN. Las fuerzas de salvamento localizaron la caja negra, pero las difíciles condiciones meteorológicas impidieron extraerla de los restos.