Ya parece que se ha pasado la borrasca en cuanto al tema de la antigua Cruz Roja. Mucho se habló hace unas semanas sobre los daños del edificio, sobre la protección del chalecito y, lo más importante, sobre el futuro de los trabajadores. Pues bien, el hospital ya está cerrado. Y no sé ustedes, pero yo tengo la impresión de que sus dueños no van a hacer nada para impedir que se convierta en un nido de ratas, como pasó con el Economato de Marina. Lo dejarán que se caiga de desidia. Tiempo al tiempo.