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| EL CONCIERTO |
Quién: La Cabra Mecánica.
Qué: Hotel Lichis.
Dónde: Auditorio municipal. Bullas.
Cuando: Mañana, a las 22.00 horas.
Cuánto: De 10 a 12 euros. |
Lichis, alma y corazón de La Cabra Mecánica, se debate entre rendirse y matar a la cabra o seguir luchando. De momento, mañana ofrece un concierto en acústico en Bullas -«me gustaría tener una banda enorme con vientos, percusiones... pero no puedo»-, eso ni lo duda, cargado de fuerza y energía, en el que presentará su Hotel Lichis: «Un renacimiento, una sonoridad más sencilla y un proyecto en el que he echado un órdago y me implicado 100%». Corren malos tiempos para él, pero el apoyo que recibe de sus amigos -«cada día tengo el mensaje de alguien: Pablo Carbonell, Ismael Serrano, Luz Casal... dándome ánimo»- renueva sus energías para seguir en un mundo que, en su opinión, es oportunista y no valora el talento.
-¿Hotel Lichis le ha traído una renovación total, no sólo musical?
-Sí, cambiar de ciudad era algo que necesitaba porque Madrid se estaba convirtiendo en un ambiente irrespirable para mí. Barcelona fue la ciudad donde nací y siempre había mantenido el sueño poético de que si algún día necesitaba volver a nacer, lo haría allí.
-El primer single es la rumba El malo de la película: ¿quién es para usted?
-El malo en la historia suele ser el perdedor, porque la historia siempre la escriben los ganadores. Si viviéramos en un mundo medianamente razonable, no sólo tendrían que ser juzgados por crímenes de guerra Milosevich o Sadam, también Bush. Pero, desgraciadamente, el ganador de la guerra pasa a la historia como el bueno.
-¿Hotel Lichis es entonces el inicio de un nuevo camino musical?
-Ojalá. Ha sido una apuesta muy arriesgada y todo lo que he sembrado con La Cabra se ha convertido en una fórmula comercial de la que están sacando beneficios otros, con lo cual me veo condenado a reinventarme constantemente para no sonar a propuestas basadas de la mía.
-El disco tiene trece temas, ¿es supersticioso?
-El segundo disco de La Cabra, Cabrón, tenía trece temas y se me ocurrió ponerle al trece 12+1; fue el mayor hostiazo de mi vida. Ya no soy supersticioso porque trae mala suerte.
-Cuando sacó el anterior disco tenía claro Hotel Lichis. ¿Y el siguiente?
-Me está costando parirlo porque me cuesta mucho ilusionarme con la idea de hacer otro disco y de enfrentarme a todo esto. Me siento muy dolido con ciertas emisoras de radio.
-¿Es un desánimo generalizado en el mundo de la música?
-Generalizado desde el punto de vista de que hay un crisis grande. Pero particularmente es algo personal; me he sentido estafado. Pero lo importante es el trabajo nuevo y seguir para delante.
-¿Cómo está el panorama musical?
-Llevamos diez años viviendo un momento maravilloso: cada vez hay más propuestas valientes, originales, de más calidad y con un nivel insultante en lo que a talento se refiere. Quizá hoy la guerra está en que, por una parte, está este enorme potencial de gente al que nadie hace caso y, por otro, una enorme cantidad de gente que aprovecha oportunistamente el trabajo de esos artistas. Es un fenómeno nuevo, de clones sin implicación personal y sin ningún principio ni vergüenza. El potencial cada vez es mayor, pero cada vez es menor el cariño y respeto de quien tiene el poder y no lo merece.
-¿Qué ha recibido de la música?
-Mucho, si no hubiera sido por ella, no sé dónde estaría. Ahorcado de un árbol, seguramente. Le debo todo, pero cada vez que la música me ha dado algo bueno he tratado de devolvérselo con trabajo. Ahora he tenido la oportunidad de apostar por hacer un estudio de grabación y apoyar mi propuesta y la de otros. Esto me abre otra puerta interesante. La música termina por devolverte todo lo que le das.