Diez guardias de seguridad resultaron muertos y dos ingenieros extranjeros fueron secuestrados ayer al caer en una emboscada tendida a su convoy en Bagdad, mientras que otros ocho iraquíes perdían la vida en ataques de la insurgencia en el país.
Mientras, los secuestradores de la periodista estadounidense Jill Carroll, raptada hace diez días en Bagdad, amenazaron con matarla si en 72 horas los estadounidenses no liberan a las mujeres iraquíes presas, según la televisión Al Yazira, que el martes por la noche difundió un vídeo sin sonido de la rehén.
Ayer por la mañana, el convoy en el que viajaban un ingeniero de Malawí y otro de Madagascar, así como sus guardias de seguridad, cayó en una emboscada minuciosamente preparada que les tendieron hombres armados en el túnel de Chorta, en el oeste de Bagdad. «El convoy de tres vehículos fue atacado por hombres armados dentro del largo túnel», indicó una fuente de los servicios de seguridad y la empresa de telefonía móvil Iraqna para la que trabajaban los ingenieros.
Chamel Hanafi, responsable comercial de Iraqna, afirmó desconocer si los ingenieros están escondidos o han sido secuestrados.
Esta desaparición se produjo al día siguiente de que Al Yazira difundiese imágenes en las que figura la periodista Jill Carroll, muy pálida y vestida con una camisa gris. Fue secuestrada el 7 de enero. Su intérprete fue encontrado muerto a balazos, según su diario.
Mas violencia
La ola de violencia que azota a Irak segó más vidas el miércoles. Tres personas, entre ellas un jeque suní y su sobrino, fueron asesinadas en su apartamento en el oeste de Bagdad, según otra fuente de la seguridad.
Cuatro policías y un civil murieron y otros cuatro agentes sufrieron heridas cuando una bomba artesanal estalló al paso de su vehículo en Al Saadiyá, a 80 kilómetros al este de Baaquba, a 60 kilómetros al norte de Bagdad, indicó la policía local.
Un soldado estadounidense falleció el martes de las heridas sufridas fuera de combate, lo que eleva 2.242 el número de militares y personal asimilado de Estados Unidos muertos en Irak desde la invasión del país en marzo de 2003, según el Ejército y fuentes del Pentágono. A unos 50 kilómetros al norte de Bagdad, el martes también fueron encontrados los cadáveres de 11 soldados y policías iraquíes, maniatados, con los ojos vendados y con impactos de balas.