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| Lugar de exposición: Museo Ramón Gaya. Título: Pedro Flores y El Quijote. Dibujos, monotipos, grabados. Hasta el 28 de febrero. |
Pasado el año de fastos y conmemoraciones (año en el que muchos se han acercado por primera vez a la novela) que han girado en torno al centenario de la publicación de la primera parte de D. Quijote de la Mancha, lo que nos queda ahora y nos quedara siempre son el libro y las pinturas, dibujos, grabados y esculturas que se sirvieron de él como fuente de inspiración/interpretación.
Y es aquí, en esta serie de obras derivadas o motivadas, donde podemos incluir la exposición que se cuelga en el Museo Ramón Gaya con obras de Pedro Flores, en las que se recogen -con originalidad- lo más importante del anecdotario del genial loco que tuvo la desgracia de morir cuerdo.
Para Flores no existen problemas ideológicos que le impidan reflejar con naturalidad, veracidad y verosimilitud los episodios en los que el hidalgo deambula por la realidad de su mundo, enfrentada a la otra realidad, la más prosaica y la más común; y para ello, utiliza su particular lenguaje, su peculiar sentido de la expresividad, su manera de reentender el color y el dibujo, todo dentro de la complejidad compositiva que caracteriza su obra, y con la claridad de qué es lo que quiere y cómo lo quiere.
Acuarelas, gouaches, grafitos, ceras, algún que otro grabado, son los procedimientos mediante los que se traducen en imágenes las palabras; unas palabras capaces de generar imágenes y que, a su vez, motivan otras palabras: la grandeza de Cervantes está en lo primero, la de Pedro Flores en lo segundo y en la vigencia de una obra que, al igual que la literaria, permanece fresca y crece en interés con el tiempo.