No estamos ante una situación alarmante para la salud pública, pero el riesgo existe. Entre el 10 y el 15% de las palomas de la ciudad de Murcia son portadoras de un parásito conocido como microsporidia, que si llega al ser humano puede causar desde diarreas hasta hepatitis. Eso sí, el microorganismo sólo consigue atacar a nuestro cuerpo si la persona es tiene las defensas bajas, como por ejemplo los enfermos de sida. También puede afectar a personas de avanzada edad o con otras enfermedades.
Lo dice un estudio de la Universidad de Murcia y la Universidad San Pablo CEU de Madrid que ha coordinado el profesor de Sanidad Animal Francisco Alonso de Vega, y cuyas conclusiones han sido enviadas al Ayuntamiento de Murcia. De las 10.000 palomas de la ciudad, se han analizado las heces de unas 124 aves de siete parques de la ciudad. Entre un 10 y un 15% llevaba en su interior este parásito. En algunas zonas, el porcentaje se elevaba hasta casi el 30%. El parásito se instala en el intestino de la paloma y es luego expulsado a través de las heces. «La transmisión a los humanos puede llegar a través del contacto con estos excrementos», advierte. Ocurre, por ejemplo, si alguien toca el plumaje de una de estas aves, o toca alguna superficie con partículas de heces.
Si no hay contacto, el contagio es muy poco probable. Sin embargo, no es del todo descartable la inhalación de partículas fecales tras el revoloteo de decenas de palomas. Una vez transmitida al ser humano, la microsporidia sólo ataca si el portador es inmunodeprimido o tiene las defensas especialmente bajas. En estos casos, suele causar diarrea. Menos probable, pero posible, es que origine hepatitis, encefalitis o sinusitis, entre otras patologías. Y ello porque, aunque ataca fundamentalmente al intestino, puede afectar a distintos órganos.
La investigación ha sido llevada a cabo por el departamento de Sanidad Animal de la Universidad de Murcia y los laboratorios de Genética y Parasitología de la Universidad San Pablo CEU.
Conclusiones
El profesor Francisco Alonso de Vega lo tiene claro: «Hay que disminuir la población de palomas». Las aves no sólo se hacinan en parques y plazas, sino que también se convierten en focos de infección en pequeñas calles y callejones de barrios como Santa Eulalia, donde conviven con la basura y con las ratas.
De hecho, la Concejalía de Parques y Jardines tiene previsto eliminar a 6.000 de las 10.000 palomas de la ciudad, capturándolas en jaulas y transportándolas a un palomar en Cañada Hermosa. Sin embargo, el estudio de la Universidad de Murcia apunta a que el número ideal de aves no debe ser superior a las 3.000. Además del parásito microsporidia, las palomas son portadores de otras bacterias y virus que pueden generar enfermedades en el ser humano.
«El propio plumaje de las palomas puede generar alergias», advierte Francisco Alonso de la Vega. En resumen, unos animales que pueden resultar vistosos en plazas y jardines, pero que resultan escasamente higiénicos.