Tomada como referencia, excluyente si se quiere ser estricto, la abstracción en la obra del mallorquín Ramón Canet, quizá poco se pudiera añadir al comprobar la fidelidad con la que se mantiene dentro del lenguaje y con los supuestos teóricos en los que se fundamenta. Nada induce a pensar en momentos de crisis ideológica, en desviaciones hacia otros campos, en devaneos capaces de dibujar otras metas en el horizonte: Canet es puramente abstracto en sus realizaciones, por convencimiento y necesidad expresiva. Pero, la simple adscripción no es suficiente al aparecer matices diferenciadores que exigen mayor profundidad en el desarrollo del análisis.