Casi comienzo por la anecdótico que, reconozcámoslo, es lo que todos desean saber: Joaquín Sabina no sólo ofreció un magnífico concierto en Murcia, sino que además lució tremenda planta, no hubo ni el más mínimo atisbo de gatillazo oral, extendió su romance con el público por espacio de dos amenas horas y además se enchufó tres chupitos de whisky y hasta osó darle un par de caladas -no más- a un cigarrillo. Pero no sólo su ánimo se advierte en gran forma, para colmo, su sonido actual es el mejor que le recuerdo en años.