Un enfermo mental de 32 años protagonizó ayer madrugada una peligrosa huida hacia ninguna parte que puso en serio riesgo su vida y la de las veinte personas, entre policías, guardias civiles y voluntarios de Protección Civil de Cartagena, que formaron el dispositivo humano que lo buscó desde las cinco de la mañana y lo terminó encontrando en el interior de una cueva de La Algameca cuatro horas después.
Todo comenzó a las 03.20 horas cuando el joven, alto y de complexión atlética, iba a ser ingresado por su familia en el servicio de psiquiatría del Hospital Naval. El enfermo, con un largo historial médico, huyó por el barrio de la Concepción hacia el monte de La Algameca. Allí penetró en terreno militar e, incluso, nadó casi medio kilómetro para acceder a una inaccesible zona de cuevas.
El individuo fue localizado sobre las 09.00 horas, refugiado en una cueva y en buen estado de salud, por personal de Protección Civil, que utilizó perros adiestrados para localizarlo. Estaba tiritando y con la ropa mojada, pero dejaron que él solo se entregara y ni siquiera se acercaron para que no reaccionara de forma violenta. Le entregaron una manta y, una hora después, le convencieron para que entrara en un coche de la Policía Nacional. Allí fue sedado y trasladado al Naval para que fuera ingresado.
Sin embargo, el joven -que protagonizó una peripecia similar con 16 años en un pueblo de Barcelona- se marchó pronto a su casa, ya que los médicos le concedieron el alta voluntaria unas horas más tarde, según indicaron a este periódico fuentes de la dirección del Rosell. Le acompañaron su madre, su hermana y su novia.