A los pocos meses de la muerte de Juan Pablo II, regresa el hombre que quiso matarle hace casi 25 años y que habría cambiado la historia si lo hubiera conseguido. El terrorista turco Mehmet Alí Agca, que cumplirá 48 años el próximo jueves, ha pasado más de la mitad de su vida en prisión, pero sale de ella sin haber contado nunca la verdad sobre lo sucedido. No porque no haya hablado, sino porque ha dado tantas versiones de uno de los grandes intentos de magnicidio del siglo XX que el misterio sigue en pie. Según ha anunciado su abogado, hoy abandona la prisión de máxima seguridad de Kartal Maltepe, en Estambul, tras cumplir las penas que tenía pendientes en Turquía. Luego se dirigirá a un cuartel, pues quizá deba cumplir todavía el servicio militar, obligatorio en su país y que nunca ha realizado.