El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, hospitalizado durante la mañana de ayer por dificultades respiratorias y víctima de un edema, salió del hospital poco después de su ingreso, anunció su portavoz, al tiempo que el presidente George W. Bush indicaba que la salud del vicepresidente «es buena».
«Está bien, hablé con él esta mañana [por ayer]. Su salud es buena», dijo el presidente estadounidense George W. Bush a la prensa antes de hablar ante los estudiantes de la escuela primaria Glen Burnie (Estado de Maryland). «Vendrá a trabajar con algo de retraso» bromeó Bush.
Cheney, quien ha tenido problemas cardíacos en el pasado, sufrió un edema y dificultades respiratorias vinculadas a un medicamento antinflamatorio que estaba tomando para un problema en su pie, indicó Lee Ann McBride, uno de sus portavoces.
A la pregunta de los periodistas sobre si el estado de salud sería un impedimento para que Cheney terminara su mandato en tres años, Scott McClellan, portavoz de la Casa Blanca, respondió: «De ninguna manera». «El vicepresidente es un hombre muy importante del equipo» de Gobierno, enfatizó. Esta considerado como uno de los más poderosos vicepresidentes de la historia.
En septiembre, Richard Cheney, de 64 años, fue sometido a una cirugía para remover un aneurisma arterial al nivel de sus rodillas. En noviembre del 2000 se le efectuó una angioplastia después de que sufriera su cuarto ataque cardiaco desde 1978. Cheney fue sometido a un cuádruple by pass coronario en 1988 y tiene implantado un marcapasos desde junio de 2001.