Tras la jornada de descanso, Puertas y Ferrer caminaban cerca de completar una de las etapas más duras del rally, en la que la piedra está dictando sentencia con gran número de accidentes. El pánico a resbalar y el gran peligro que supone romper la moto provocó que Ferrer y Puertas completaran la etapa en un tiempo superior al previsto. Los largos cordones de dunas impenetrables hicieron a los corredores de Yamaha bordear estos desiertos de arena más de veinte kilómetros para no perder un camino seguro. Al cierre de esta edición Puertas caminaba a 29 kilómetros de terminar y Ferrer iba a seis kilómetros de Puerta.