Los vecinos de Peroniño no salían ayer de su asombro. Por fin, un mes y medio después de que el director general de Carreteras, Fernando Mateo, pusiera la primera piedra de las obras de la segunda fase de la reforma de la calle (pendientes desde 1999), las máquinas aparecieron por allí. Sólo pintaron las rayas de la calzada de amarillo, para advertir a los conductores de las obras, aunque el concejal de Barrios y Diputaciones, Enrique Pérez Abellán, anunció que ahora sí comienzan los trabajos para convertir en calle de titularidad municipal un tramo de la carretera nacional 332.
Pérez Abellán explicó que el replanteo de los trabajos «terminó en la segunda quincena de diciembre» pese a que la primera piedra se puso el 29 de noviembre. No obstante decidieron «dejar pasar las Navidades» para empezar acometer ahora la mejora de la pavimentación y la renovación del alumbrado entre la barriada Virgen de Romero y el cruce de Sebastián Feringán.
«En Navidad hay mucho tráfico para entrar a Eroski y no queríamos aumentar el laberinto en el que se convierte la circulación en estos días. Por eso, decidimos retrasar el inicio de la obra», aclaró Pérez Abellán, quien recordó que el presupuesto de la reforma es de más de 600.000 euros e incluye la supresión del paso estrecho que complica el tráfico desde hace años en las inmediaciones del cruce del Coto Dorda.
La reforma de Peroniño, cuyo proyecto ha estado seis años de despacho en despacho, debe terminar en Semana Santa, según prometió a los vecinos Fernando Mateo el pasado 29 de noviembre.
Los representantes de la asociación vecinal del barrio de La Concepción están disconformes con el proyecto, ya que «simplemente ensancharán un poco la carretera, pondrán aceras y farolas. Esto no soluciona los problemas de tráfico. La obra está desfasada e incompleta», denunciaron.
El vocal de Urbanismo de la asociación, Joaquín Martínez, pidió la rápida construcción de dos glorietas y dos cambios de sentido para acceder «sin problemas» a la guardería y al futuro centro médico del barrio.