Tres mujeres inmigrantes han aceptado hablar con La Verdad para denunciar las humillaciones y requerimientos sexuales que, a cambio de garantizarles un puesto de trabajo, sufren por parte de capataces y encargados de empresas agrícolas de la Región. Su condición de extranjeras, el miedo a posibles represalias y el deshonor que para una mujer, especialmente en el caso de las musulmanas, supone ser objeto de habladurías sobre abusos sexuales, las ha frenado hasta ahora para llevar sus denuncias hasta las fuerzas de seguridad o la Inspección de Trabajo. Ante esta situación, que denuncian muy generalizada, es necesario que desde todas las partes -Administraciones central y regional, Fiscalía, sindicatos y patronal- se tomen las medidas oportunas para erradicar unas prácticas que, estén más o menos extendidas, son inaceptables en cualquier caso y merecen el más duro reproche. La precaria situación de muchos inmigrantes les ha estado llevando a ser objeto de todo tipo de abusos desde hace años, pero la situación denunciada ahora es tan grave que obliga a que sea investigada sin dilaciones.