Cuando casi mil vecinos de una pedanía se echan a la calle y deciden recorrer a pie los diez kilómetros que distan entre Sangonera la Verde y el Ayuntamiento de Murcia es que algo, y grave, pasa. La manifestación de ayer ante La Glorieta tenía como principal objetivo reivindicar más vigilancia policial para poner coto a la oleada de robos en el pueblo. Pero también fue una buena oportunidad para exigir a la Administración que solucione una ristra de problemas cotidianos que van desde los cortes de luz a la falta de un centro de salud. Los sangonereños no quieren ser ciudadanos de tercera. Y el Ayuntamiento debe mimar más a ésta y a otras pedanías, si no quiere alentar más movimientos segregacionistas.