En los detalles esta la esencia de la vida. Recuerdo que antes en las paradas del bus, en esos momentos de espera, no era raro ver en los sobacos de la gente un libro. Ahora lo normal es ver un teléfono pegado a una oreja, los tiempos cambian, los carteros apenas llevan postales de navidad, felicitamos por Internet, los niños juegan menos en las calles, prefieren las videoconsolas, es la revolución electrónica.
Los ancianos reacios a todos estos nuevos inventos siguen prefiriendo el libro, el teléfono grande al pequeño, felicitar las navidades por el correo de siempre y irse a jugar con sus nietos al jardín ¿Qué vida será mejor?
No lo sabemos, está claro que cada una tendrá sus ventajas y inconvenientes y que en esta transición de nuevas pautas de comportamiento, tenemos que tener en cuenta no olvidar nuestra vida pasada, para hacer un futuro estable para nuestros hijos. Feliz 2006.
José Manuel Méndez Martínez