Recuerdo cuando me lo preguntaron mis hijas para rellenar en la ficha del colegio la profesión del padre; les dije: «Poned economista». Las dos me miraron y me preguntaron: «¿Y eso, qué es lo que haces, papá?». He tenido que contestar en muchas ocasiones esta pregunta a familiares y amigos. Estamos celebrando el 25 aniversario de la creación del Colegio de Economistas de la Región de Murcia, y me parece una buena ocasión para reflexionar y contestar a este interrogante. Porque yo mismo me he preguntado y me pregunto qué hacemos los economistas, qué aportamos a la sociedad.
Es una profesión nueva y moderna. Se inicia en los años cincuenta con las primeras licenciaturas en Ciencias Económicas. Pero es a partir de los años setenta cuando se generaliza y aumenta la demanda de esta profesión. En 1971 se crea el Colegio General de Economistas de España, y en Murcia nuestro Colegio inicia su andadura en 1981. Para poder denominarse y utilizar el nombre de economista, los licenciados en Economía, Administración de Empresas, Investigación y Técnicas de Mercado deben darse de alta en el Colegio de Economistas. Es una corporación de Derecho Público que ayuda al buen desarrollo de la profesión asegurando la calidad y la ética en el trabajo de sus colegiados.
Un economista es un profesional de la economía. Por eso, para entender a un economista debemos precisar el concepto de economía. En su sentido etimológico y básico, economía proviene de los conceptos griegos oikos (casa) y nomos (gobierno), y se entiende como la buena administración de la casa. Podemos afirmar que es la más vieja de las artes y la más moderna de las ciencias. En concepto más actual, decimos que un economista es el que ayuda a administrar con eficiencia los recursos escasos que pueden satisfacer usos alternativos. Y administrar bien los recursos es lo que se hace, o se debe hacer, en las administraciones públicas, ayuntamientos, comunidades autónomas, y también en las empresas, tanto privadas como públicas. Por eso los economistas estamos presentes tanto en el ámbito teórico-científico, mediante la investigación, como en la economía aplicada, trabajando en las distintas áreas de las administraciones públicas y de las empresas. En el desarrollo de nuestra Región, y sobre todo en la mejor gestión de las empresas de Murcia, han tenido y mantienen un protagonismo relevante los economistas incorporados a las mismas. Nos referimos a la implantación de sistemas de dirección estratégica, de calidad, de recursos humanos, de control presupuestario, de procedimientos y técnicas que hacen de nuestras empresas unidades de producción más eficientes y competitivas. La alta cualificación de los equipos directivos y mandos intermedios en nuestras empresas, y en las distintas administraciones públicas, es una de las causas de nuestro desarrollo regional y una garantía para su mantenimiento.
Por ser economista se nos califica como de números, y, efectivamente debemos tener una base matemática, pero, cada vez más, en el profesional de la economía, y más en el relacionado con la empresa, debe destacar su base social y humana. El estudio de Económicas y Empresariales entra dentro de las denominadas ciencias sociales. Podemos afirmar que un buen economista debe ser un buen humanista. El éxito o fracaso en la gestión de los recursos lo determinan los consumidores, y el comportamiento individual de cada consumidor es un comportamiento humano. Ser un buen economista es comprender y gestionar por y para las personas, es ser un humanista que asume que el crecimiento, el desarrollo económico, debe ser sostenible y llegar a la globalidad de las personas: debe ser solidario. Una eficiente gestión económica en las empresas exige visión a largo plazo, y a largo plazo mejoramos si el progreso se globaliza, alcanza a la mayor parte de la sociedad, mantenemos nuestros recursos naturales y cuidamos nuestro medio ambiente.
José Ignacio Gras Castaño es secretario general del Colegio de Economistas de la Región de Murcia.