No lo voy a negar. Dices ladrillo y todo el mundo piensa en Murcia. Lo mismo que si dices vino, todo el mundo se acuerda del jumilla. (También del yecla y del bullas, que no me gustaría que me llamasen patriotero de patria pequeña).
Me pregunto si eso -lo del ladrillo- es malo o bueno. Hombre, según se mire. El antiguo adagio asegura que en el término medio vive la virtud. Será bueno si se emplea sólo el número de ladrillos conveniente, o sea el que se ajuste a lo que ahora llaman desarrollo sostenible. Y será malo si nos pasamos de rosca y, en dando un pisotón en cualquier metro cuadrado de la Región, te surge un edificio.
El problema, hoy por hoy, radica en quién le pone el cascabel que mejor suene al gato de la construcción. Empresarios y gobernantes regionales, por un lado, ponen su énfasis en hacer casas mientras el cuerpo aguante. Los ecologistas, por el otro, se hacen cruces en cuanto que ven una carretilla. A lo mejor es que existe exageración por las dos partes.
Ya dijimos una vez que lo ideal sería hacer un mapa inmobiliario de Murcia, separando claramente dónde sí y dónde no se puede construir. Esa es la madre del cordero. Mejor aún: el tema debería resolverse por consenso. Pero, diga lo que diga Zapatero, en estos tiempos no se ponen de acuerdo ni siquiera los padres con los hijos.
Y, sin embargo, no se trata de que la confección de ese mapa quede en manos de los de siempre. Quiero decir de unos pocos pertenecientes a uno y otro bando. Habría que hacerlo de cara al pueblo, contando con el pueblo e informando bien, sin triquiñuelas, al pueblo. Aunque me temo que eso es pedir la Luna.
Tocante a si nos conviene que, cuando nombras a Murcia, quien más quien menos se ponga en la boca el término ladrillo, no lo veo malo de suyo, que diría el famoso padre Bonete. Lo que importa es el uso que se le ha de dar.
Hace unos días, XIM dibujaba en este periódico a Rajoy y Zapatero tirándose ladrillos a la cabeza. Si los de Murcia, construyendo aquí nada más que lo justo, dejáramos sin material arrojadizo a ambos líderes, sólo con eso prestaríamos un gran servicio al país. Alguien podrá decir: «Pero, entonces, se lanzarán sillas». Sí, pero duele menos.