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Lunes, 2 de enero de 2006
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DEPORTES
Real Murcia
Más allá del axioma
FICHAJE. Jesús Samper y José Luis Morga, el pasado 29 de diciembre. / JUAN LEAL
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Para un Real Murcia instalado en la inaceptable mediocridad, la Noche de Paz no ha sido ni siquiera de armisticio, porque las espadas seguían desenfundadas y los criterios opuestos sin que el viaje navideño de Samper, a quien no tuve ocasión de desear felices fiestas, contribuyera a calmar los ánimos.

El lenguaje utilizado por quien ostenta el poder omnímodo fue considerado por muchos, especialmente duro para el entrenador que, al regreso de su viaje romano, afirmó que todo va bien y tener la crisis totalmente resuelta, de modo que se confirma un lenguaje de sordos, en el que las respuestas nada tienen que ver con las preguntas.

O desde el seno del Real Murcia se filtran datos interesados anunciadores del fin de la breve era Casuco, o Casuco no se entera de lo que ocurre en el seno del Real Murcia y en lo que le afecta, y no seré yo quien haga arcos de iglesia para descifrar el enigma porque un caso u otro me parecen igual de lamentables.

Porque en el Murcia, y desde hace mucho tiempo, se practica el lenguaje del axioma: «Tenemos un gran equipo» (Vale). «El Murcia se ha reforzado muy bien» (Vale). «Tenemos, junto al Levante, la mejor plantilla de Segunda» (Vale). «Este equipo necesita reforzarse» (Vale). «Casuco es lo mejor de la plantilla» (Vale). «Casuco no le está sacando rendimiento a la plantilla» (Vale). «El Murcia necesita un organizador y un delantero» (Vale). «No necesitamos reforzarnos» (Vale). «Hemos salido de la crisis» (Vale) Aquí vale todo. Y vale todo porque el Murcia es un puro axioma en el que nada necesita demostración.

Y esto es grave. Muy grave porque la inmensa mayoría de las afirmaciones, en un mundo racional, han de ser demostradas o, cuando menos, demostrables. En este Real Murcia, no. Cuando se dice que hay una gran plantilla, nadie explica por qué; Cuando se afirma que hay que dar oportunidades a jugadores que no demostraron nada importante, nadie dice por qué. Cuando el presidente se queja del entrenador, no dice de qué ni por qué. Cuando se habla de crisis nadie dice en qué consiste. Cuando se afirma que la crisis ha terminado, no explican en qué consistía, cómo ha terminado ni por qué ha terminado.

Axiomas. En el Murcia las cosas son así porque alguien lo dice. Y como en el soneto cervantino «quien dijere lo contrario, miente». A ley del «porque sí» se enfrenta la «ley del porque no», elevando la discusión a los cerros de la irracionalidad que no son, precisamente, los de Úbeda.

Pero en este Real Murcia teledirigido hay algo que me place destacar, aunque con mínima esperanza. Me refiero a la incorporación de José Luis Morga Valeriola al reducido grupo de consejeros murcianos.

Y como no quiero incurrir en lo mismo que censuro, explicaré que considero a Morga un hombre válido, no porque lo diga yo, sino por su profunda murcianía, por su cariño al Murcia, por su conocimiento del fútbol y por su experiencia, que le llevó a adoptar medidas decisivas para la continuidad de un Real Murcia al que protegió (con errores y aciertos) en los peores tiempos de su casi centenaria historia.

Antes que Morga, el Real Murcia cuenta ya con murcianos valiosos, con gente de aquí, de Murcia y del Murcia, como el admirable Juan Guillamón, auténtico paradigma de hombre bien parido, capacitado para grandes empresas; como el letrado Guillermo Martinez Abarca, representante de una de las familias de mayor rango y arraigo en nuestra ciudad donde me gocé en la amistad de su prócer José María a quien Dios tenga a su lado, e incluso al murcianizado Manolo Alvárez, que ayer celebró su onomástica en la ciudad donde se hizo querer como futbolista y como persona y donde decidió vivir.

En total, cuatro hombres de la tierra, amantes de Murcia y del Murcia y que atesoran virtudes incuestionables, muy por encima de los personalismos de que son testigos.

Decía Morga que ha venido a trabajar y no a ser un florero. Perfecto. Dice que aguarda instrucciones. Discrepo. Su primer servicio a Samper y al Real Murcia sería decir a quien espera lealtad y consejo, la verdad de la plantilla a la que el propietario apenas conoce. Porque sólo desde el desconocimiento puede decirse que, junto al Levante, es la mejor de Segunda. Desde el desconocimiento y desde el axioma, que es lenguaje del club.

Mis amigos (o, cuando menos, viejos conocidos) Juan Guillamón, Guillermo Martínez Abarca, Manolo Álvarez y ahora José Luis Morga pueden hacer mucho más por el Murcia: decir la verdad de lo que ocurre, analizar -más allá del axioma- los defectos y virtudes de la plantilla y del status deportivo. Esa es su utilidad inmediata, a más de la reunión del Consejo y el almuerzo navideño.

José Luis Morga sabe perfectamente que la actual plantilla no resiste un análisis, hombre por hombre y línea por línea, y que también debiera examinarse el sistema y la selección de hombres para cada partido. Morga, más allá del axioma, sabe -como sus compañeros murcianos de CONSEJO- que el ascenso nunca es imposible, pero que no se ha hecho un equipo para ascender. Por lealtad a sí mismo y al hombre que los ha llamado para que le ayuden (así lo supongo), podría ser el momento en que abrieran la boca para decir lo que piensan, hartos ya de un silencio inútil, cuando no culpable.

No he hablado con ellos porque no quiero forzar a nadie a elegir entre sus criterios y la lealtad al hombre que los nombró. No sé, por tanto, lo que piensan. Pero me gustaría que explicaran el cómo y el por qué de sus criterios razonados.

Más allá del axioma.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.