Los peligros que esconde el termómetro

Un joven se remoja la cabeza ante las altas temperaturas de la semana pasada. /Edu Botella / AGMGráfico
Un joven se remoja la cabeza ante las altas temperaturas de la semana pasada. / Edu Botella / AGM

Murcia ha registrado 33 olas de calor en las últimas cuatro décadas; ocho de ellas duraron cuatro o más días. Un estudio concluye que los fenómenos de altas temperaturas acrecientan entre un 10% y un 20% el riesgo de morir

I. M. / EPMURCIA

Jornadas interminables en las que el mercurio bate récords y el consumo eléctrico se dispara a cifras inauditas. Días enteros gobernados por una calorina insoportable que parece no acabar nunca. Las olas de calor comienzan a ser un clásico de los veranos murcianos. Este estío España ya ha registrado varias de ellas en las que se han superado los niveles de temperaturas máximas registrados hasta la fecha. No en vano, es uno de los países que registra un mayor número de fenómenos de este tipo, según concluye el estudio 'Heat Wave and Mortality: A Multicountry, Multicommunity Study'.

Este informe, el primero en el que se han analizado las olas de calor a escala internacional, y en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), revela que, entre 1972 y 2012, la Región sufrió 33 olas de calor. De ellas, según recoge este análisis, catorce duraron dos días, otras once se prolongaron durante tres días y hubo, incluso, ocho más que los murcianos padecieron cuatro o más jornadas. La duración de estos episodios también es en España más acentuada que en otros puntos del globo. Las olas de calor se prolongan en el territorio nacional 4 y 5 días de media, frente a los 3 y 4 del resto de países.

En este estudio -publicado esta semana por la revista científica 'Environmental Health Perspectives'- los investigadores ahondan en las olas de calor producidas en 400 ciudades de 18 países diferentes en ese periodo de cuarenta años -entre 1972 y 2012- y sus efectos sobre la salud.

Es peor un episodio corto pero muy intenso que otro más largo y menos acentuado

Los científicos concluyen que estos episodios meteorológicos aumentan el riesgo de morir entre un 10% y un 20%. Según concluye este informe internacional, las olas de calor acrecientan los peligros para la salud, pero ese riesgo no se ve afectado, en todo caso, por la duración del episodio. Una realidad que merece especial atención ya que, según exponen los técnicos, las olas de calor serán más frecuentes, más largas y más intensas en el futuro. Solo en el periodo estudiado contabilizaron más de 26 millones de muertes.

Para sacar adelante el análisis, los autores tuvieron que superar antes un importante escollo: no hay una definición ni un baremo internacional homogéneo para medirlas. Por ello, el equipo creó sus propias categorías, hasta 12, según los rangos que superaban las temperaturas habituales de cada ciudad. Porque 38 grados no significan lo mismo en Londres que en Madrid. Ni tampoco entre Madrid y Murcia.

De hecho, según el investigador del CSIC Aurelio Tobías, integrante del equipo, España es uno de los países con mayor gradación de temperaturas. Mientras la mitad sur de la Península Ibérica sufrió más episodios de altas temperaturas, la cuenca mediterránea es el lugar estudiado donde más persistieron. Los investigadores llegaron, además, a la conclusión de que el riesgo sobre la salud también va por zonas. Las personas que viven en climas moderados son más sensibles a estos fenómenos. De este modo, los ciudadanos del tercio norte peninsular son los que tienen mayores motivos para la preocupación.

Tobías subrayó que cuanto más alta es la temperatura el riesgo de fallecer o de resultar afectado es mayor y que el máximo riesgo de morir se produce el primer o primeros días. El estudio también señala que es peor una ola corta pero muy intensa, que otra más larga pero con unos registros de temperatura menos acusados. Lo que incrementa el riesgo es la temperatura, no la duración.

Este estudio internacional desveló, asimismo, que España es uno de los países donde sus efectos sobre la salud se manifiestan durante más tiempo. La hipótesis de los investigadores se basa, en parte, en el ratio de aire acondicionado por habitante, que es más bajo que en otros países. Sin embargo, desde 2003 está aumentando.

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