Un pastor para el socialismo

Diego Conesa y su esposa, Lali Cerón, pasean por una de las calles próximas a su domicilio, en Alhama de Murcia. / Martínez Bueso

El líder electo del PSOE regional, Diego Conesa, cuidó ovejas, recogió melones y sirvió copas para ayudar en casa antes de ser ‘rockabilly’ con tupé y abogado

Daniel Vidal
DANIEL VIDALMurcia

«Tú ni eres pastor, ni eres nada», le espetó un día su tío Domingo. Fue en aquella época en la que el joven Diego controlaba como podía un rebaño compuesto por 120 ovejas y 10 cabras que su padre había comprado con mucho esfuerzo tras una nefasta cosecha de pimientos, y que encomendó a su hijo mayor tras un aparatoso accidente en la mano. «Fue una época muy difícil para la familia, pero también de la que me siento muy orgulloso y de la que aprendí mucho para la vida», recuerda en pleno paseo Diego Conesa (Fuente Álamo, 1971), felizmente casado con Lali Cerón y padre de dos hijos, quien echó esa mano en casa sin dudarlo cuando vinieron mal dadas. Eso sí, cuando salía al campo con el ganado también lo hacía acompañado de «la radio, el periódico, un libro... y alguna oveja se comía un almendro», ríe.

Es lógico que su tío le echara algún que otro rapapolvo, pero el señor Domingo falló de pleno con aquella definición y, «aunque sea muy de derechas» -vuelve a reír Conesa-, hoy felicita a aquel sobrino al que se le escapaban las ovejas, pero que ha llegado a ser alcalde de Alhama de Murcia y además acaba de ser elegido secretario general del PSOE de la Región. «Me lo dicen hace seis meses y me da la risa», confiesa Conesa, un tipo tan natural como agradable que no para de saludar y escuchar a sus vecinos en cuanto sale de su despacho en el Ayuntamiento de Alhama, que se unió a Juventudes Socialistas en 1996, estudiando Derecho, y se afilió al partido en 2007. Ahora pretende dar un buen lavado de cara al PSOE murciano desde las más profundas bases del ‘sanchismo’, pero con su toque personal: «Pocos principios, pero inquebrantables».

Sus dos hijos no le dejan retirar del recibidor de casa el cartel electoral con el que ganó los comicios municipales

Recibe Conesa a ‘La Verdad’ después de terminar una conversación por teléfono (con pantalla rota) con su «amigo» Pedro (Pedro Sánchez, el secretario general del partido), al que considera un referente y del que copió esa campaña en su coche particular para dar a conocer su programa por todos los rincones del PSOE, en su caso por todas las agrupaciones municipales de la Región. No le salió mal, a tenor de los resultados de las primarias. Pese a todo, después de colgar el móvil a su líder le dedica el mismo tiempo (o más) a Isabel Gambín, una vecina sentada a la puerta de la residencia de mayores. Todos los vecinos a los que pregunta este periódico de forma aleatoria definen a Conesa como «cercano y amable», y algunos no tuvieron reparos en ir un paso más allá: «Es una buenísima persona, muy atento», define Ana Ferragut. «Es un tío fenomenal, muy trabajador», añade Miguel Alcaraz. «Parece buena persona. Ya no sé si es que hace muy bien el papel o es que realmente es así», observa Francisco José, que sirve copas de Juan Gil, tercios de Estrella de Levante y «aceitunas violadas» a los parroquianos del bar Casa Valeros a la hora del aperitivo. «Todos tenemos enemigos, y él también», ilustra la ‘parroquia’.

El nuevo líder de los socialistas murcianos -cargo que presumiblemente se verá ratificado en el próximo congreso del partido, aplazado a los días 21 y 22 de octubre por petición del propio Conesa- no solo ejerció de pastor en su juventud. También echó horas en el supermercado de sus tíos, curró en la construcción y ganó unos buenos duros tras las barras de no pocos bares, gracias en parte a las lecciones de su madre, tendera y hostelera de toda la vida. De hecho, empezó en el tajo siendo un crío, mucho antes de asistir a su primer concierto, en Alhama de Murcia, y escuchar la primera canción en directo de uno de sus grupos musicales iniciáticos: ‘Cielo del sur’, de La Frontera. Fue entonces cuando Diego Conesa, influenciado en parte por su amigo Antonio Jesús García Conesa -actual alcalde de Fuente Álamo-, comenzó a dejarse tupé, a vestir camisas vaqueras con petos de leopardo, «correas anchas» y levitas de cuero y a calzar ‘buggies’, esos zapatos de suela gorda y corte clásico que coronan por los pies a todo buen ‘rockabilly’ que se precie. Conesa -apellido de origen catalán- sonríe permanentemente al recorrer mentalmente aquella época feliz de bares y rock del bueno, de ese que hacían Eddie Cochran, Buddy Holly y Elvis Presley, pero también Los Rebeldes, Tennessee, los murcianos Los Hurones y Loquillo, que siempre ha sido uno de sus cantantes favoritos (tanto con Los Inocentes como con Los Trogloditas).

La ‘primera dama’

Unos años después llegaron Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat y Cecilia y su ‘Ramito de violetas’, con la que Diego Conesa y su esposa recuerdan cuando quieren el día de su boda (9 de noviembre) que también coincide con el cumpleaños de la ‘primera dama socialista’. A Lali no le hace demasiada gracia la etiqueta, aunque concede casi tantas sonrisas como su marido, del que se enamoró a primera vista en los bares de Alhama, localidad a la que Conesa llegó para trabajar de camarero: «Le calé porque era simpático, risueño y muy guapo; y me dije: ‘Este sabe mucho’. ¡Y vaya si sabía!», sonríe. El amor cambió también las notas musicales en el ‘loro’ de este socialista, que pasó a escuchar R.E.M., Simon & Garfunkel y The Police, el grupo de Sting que dejó huella en Diego Conesa con la que hoy por hoy sigue siendo una de sus canciones predilectas, uno de esos temas que «te traslada a otro espacio», dice: ‘Every breath you take’.

‘Rebelión en la granja’ y ‘El club de los poetas muertos’ son dos de los libros que le marcaron en su juventud, admite

También se traslada, en este caso a las raíces más profundas del socialismo, leyendo a Alfonso Guerra y Felipe González, algunos de los autores de los muchos libros de política que pueblan su biblioteca. En ella también asoman libros de historia de España, una de sus pasiones, y de economía. Aunque reconoce que uno de los que más le marcó en su juventud fue ‘Rebelión en la granja’, de George Orwell. ¿Aviso para navegantes? También ‘El club de los poetas muertos’, de Nancy H. Kleinbaum, y ‘España invertebrada’, de Ortega y Gasset, que se ha leído «dos veces». Algunos de ellos podrían encontrarse sepultados perfectamente por la pila de papeles que colmata la mesa del ordenador, tan desorganizada como la buhardilla, repleta de bártulos, entre juguetes de los críos y recuerdos, y muchos más libros y álbumes de fotos, y ‘custodiado’ todo ello por uno de esos armatostes llamados «cinta para correr». Diego Conesa debería utilizarla a menudo para recuperarse por completo de su reciente operación de hernia doble de disco, que le ha tenido no hace mucho postrado un mes en la cama, un tiempo que ha aprovechado para ver cine español -se declara fan de ‘Los Santos Inocentes’, de Mario Camus-. Sin embargo, ahora tiene la máquina completamente abandonada porque las obligaciones de la Alcaldía y el proyecto en el PSOE regional le tienen ocupado desde que amanece hasta que anochece.

«Cuando adquiere un compromiso se entrega en cuerpo y alma hasta el punto de ‘olvidarse’ de su mujer y de sus hijos», lanza el reconocimiento y a la vez la ‘puyita’ Lali, que confirma lo que ya había reconocido el propio Diego Conesa unos minutos antes: que es «tan despistado» que «en esta nueva aventura voy a tener que llevarle la agenda», apunta la ‘primera dama’. «A veces no tiene tiempo ni para desayunar, como hoy», apunta su esposa, que es quien le compra la ropa. Porque el cabeza de familia, en casa, solo tiene tiempo para «preparar una ensalada o cortar la fruta y poco más», concede Lali Cerón. «También saco la basura», se atribuye Conesa, «aunque si veo que ya ha pasado el camión me espero al día siguiente. Hay que dar ejemplo», sonríe. Lleva marchas tan cortas, el motor tan revolucionado, que se pide el té con hielo para no esperar a que se enfríe. Y en la confitería Fernando, a un minuto del Ayuntamiento, encarga que le preparen «cualquier cosa» para picar.

Migas con higos y lentejas

Y eso que Diego Conesa se define como «caballo de boca ancha a la hora de comer». Más de té que de café en el desayuno (con tostada de tomate); más de agua que de vino en las comidas a pesar de tener la tensión baja, pero un verdadero fanático de no dejar nada en el plato. Ni él ni los demás comensales, a los que obliga a dejar el recipiente como una patena. Sobre todo, si en la mesa se presenta una buena sartén de migas de su madre junto a un buen capazo de higos del campo de su padre.

Migas, higos, familia y amigos. Esos son los ingredientes favoritos de unas de las cuchipandas predilectas del nuevo adalid socialista, que sin embargo se apresura a reconocer y a defender con vehemencia el arte de su esposa (no solo) en la cocina: «Borda las lentejas y la fideuá, y también los macarrones gratinados», repasa. En esta casa se come de cuchara, aunque siempre es un placer para la familia «comer un arroz o cenar fuera el fin de semana, que es nuestro único ‘hobbie’ y el único capricho que nos damos», admite al unísono el matrimonio. Ninguno de los dos fuma, aunque el alcalde reconoce que, de joven, «me colocaba con un Winston», en aquella época en la que se tomaba «dos copas» de ginebra Beefeater con limón. Hoy sigue tomando Beefeater, pero con tónica, que le sienta mejor, y en pequeñas dosis. No tienen «casa en la playa» y terminan de pagar la hipoteca de su vivienda de Alhama de Murcia «en dos años». Qué suerte.

Hasta entonces, y seguro que por algunos años más, seguirá presidiendo el recibidor de la casa de los Conesa Cerón uno de los carteles electorales de la campaña del PSOE para los comicios municipales de 2015 que ganó Diego Conesa, y cuya propaganda -con la sonriente cara de ‘papá’- se niegan a retirar ahora los orgullosos churumbeles del alcalde de Alhama, que también ocupan el ‘hall’ con sus bicicletas: «Las nuestras están en mi despacho porque aquí ya no cabe un trasto más», protesta Lali, que según su propio marido, «es la verdadera artista de la familia. Canta en un coro rociero, y lo hace muy bien», cuenta Conesa. «Es mi manera de realizarme, de explotar», define Lali, que también sigue al frente de Tribulex, la asesoría que montó junto a su marido hace ya una buena pila de años y que no ha dejado de crecer como la espuma en número de socios y clientes.

El primer edil de Alhama, que no puede pisar ese despacho por la exclusividad que comporta el cargo público, despeja dudas vecinales: «No, no me voy a marchar. Mientras sea simplemente secretario general del PSOE, y no candidato a la presidencia de la Comunidad, seguiré como alcalde. Aunque todo depende de la ‘caña’ que me dé la derecha», deja caer este aficionado del Barça y católico «no practicante» a pesar de que, según dice, acompaña a su mujer a la iglesia y asiste «a todas las celebraciones religiosas a las que me invitan, de cualquier confesión», lidiando así con la polémica instalación de una mezquita en el barrio de Las Filipinas, de paso.

«Pedagogía»

Aunque, en todo reto que tenga por delante, a Diego Conesa siempre se le escuchará, más alto o más bajo, la frase «hagamos pedagogía». Sobre todo, a la hora de convertir «las críticas en propuestas y las amenazas en oportunidades», explica una de sus concejales más cercanas, la edil de Cultura y Patrimonio, Turismo, Transportes y Festejos, Alicia Martínez, que comparte desayuno con el presidente del PSOE de Alhama de Murcia, Manuel Gambín, a quien se le iluminan los ojos cada vez que habla de su pupilo. Eso sí, «aburre a Dios», ríe con cariño y con lengua de la huerta Gambín, recordando la campaña en coche que se chupó (entera) junto a Conesa este verano, «sudando a chorro». Pero el nuevo jefe de los socialistas murcianos, dice, «va a cambiar las formas de hacer política. No ha venido a algo, sino a hacer algo», observa. Asunción Sánchez, propietaria del Café Jimena, reconoce además de la «cercanía» del alcalde esa capacidad de Conesa para «lidiar. Yo le vi en una reunión con pedáneos de Alhama, que no son nada fáciles, y salió muy bien, con mucha mano izquierda». Cuál, si no.

Y eso que en su familia abunda la derecha. También en su familia política, donde la política, valga la redundancia, también se puede sentar a la mesa sin ningún tipo de problema y sin que ningún cuñado salga trasquilado. «En mi casa todo el mundo está contento con él», subraya Lali. Como le reconocen sus allegados, «le cuesta mucho criticar, incluso al PP». Algo que demuestra que es «buen político, pero mejor persona», define Manuel Gambín. Ahora solo está por ver cómo rinde este buen pastor al frente de la manada socialista, tan sedienta de rememorar viejos éxitos y sacar al PP de San Esteban. «Frena, frena», para los pies su ‘primera dama’.

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