Page quiere pactar con Murcia y Valencia trasvases solo en «casos excepcionales»

Isabel García Tejerina.
Isabel García Tejerina. / LV

La ministra y la directora general del Agua ofrecen pozos a cuentagotas y ampliar desaladoras, con retrasos en Torrevieja

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, expresó ayer su intención de reunirse con los presidentes de Murcia y de la Comunidad Valenciana para buscar un acuerdo sobre el agua, después de los intentos fallidos del año pasado. La diferencia con las propuestas anteriores es que García-Page no pide cerrar el acueducto, sino dejarlo solo para «casos excepcionales», que no especificó.

Su teoría es que hay que invertir la tendencia: priorizar el uso de las desaladoras y dejar el acueducto como complemento en casos extremos. Incluyó a Castilla-La Mancha entre las «regiones sin agua», pese a que dicha comunidad cuenta con recursos del Tajo, Júcar, Guadiana y Segura.

García-Page recordó que se cumplen 45 años de la prohibición de bañarse en el río Tajo, por lo que avanzó su intención de reunirse con los presidentes de Murcia y la Comunidad Valenciana, Fernando López Miras y Ximo Puig, para elaborar una base de entendimiento y un «acuerdo razonable y sensato» para utilizar el agua de las desaladoras. «Yo no voy a ser radical; vamos a intentar llegar a un acuerdo. Pero parece razonable que si hoy tenemos a nuestro alcance técnicas eficaces para el uso eficaz del agua las aprovechemos».

Los regantes del Trasvase y los tradicionales debaten este jueves si se reparten el agua de la cuenca

Habló de «invertir la baraja» y que «lo normal» sea usar el agua de las desaladoras y dejar el trasvase para un «caso excepcional». Propuso una base de entendimiento y que se lo den «un poco servido a Madrid» para hacer menos difícil el acuerdo último. A su juicio, la «batalla» sobre el uso del agua «la vamos a ganar» porque, entre otros factores, la Unión Europea «lo tiene claro» y en las desaladoras de Levante, manifestó, se han invertido 600 millones de euros.

Los embalses de Entrepeñas y Buendía siguen perdiendo reservas y ayer almacenaban 339 hectómetros, casi 30 por debajo de la línea no trasvasable. A este ritmo es probable que en octubre bajen de 300, lo cual hará más complicada la mejora de la cabecera del Tajo. Primero tendrá que recuperar el nivel trasvasable (a partir de los 368 hectómetros, que serán 400 en enero) y después esperar a que se generen excedentes. Esto significa que habrá 'trasvases cero' a la cuenca del Segura durante un largo tiempo, tanto para el regadío como para la población.

La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, y la directora general del Agua, Liana Ardiles, solo ofrecen como alternativa pozos a cuentagotas y la ampliación de desaladoras, pero con un considerable retraso, como ocurre en Torrevieja, donde hay que esperar otro año a que tenga suficiente potencia eléctrica. Los miembros de la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Segura se reunirán el jueves para decidir si se adelanta agua de la cuenca a los regantes del Trasvase Tajo-Segura a cuenta de los pozos de sequía. La demarcación ha entrado en situación de alerta.

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