«El pádel permite disfrutar tanto al principiante como al profesional»

José David Sánchez. / Vicente Vicéns / AGM
José David Sánchez. / Vicente Vicéns / AGM

José David Sánchez Serrano. Campeón de España de pádel

MINERVA PIÑERO

El día que sufrió un esguince jugando al fútbol, la suerte llamó a su puerta: diestro en la pista y deportista desde que cumplió seis años, José David Sánchez sustituyó, con acierto, el balón por la pala de pádel en 2011 para recuperar su forma física. Competitivo y luchador, el joven ha conseguido colarse entre los mejores ochenta profesionales del mundo y ganar la medalla de oro, junto con su compañero Javier García Mora, en el Campeonato de España de la categoría Sub-23, evento celebrado el pasado julio en León. Coronado durante tres años consecutivos como el mejor jugador de pádel de la Región, esta tarde se enfrenta en Madrid a uno de sus mayores desafíos: superar la fase previa del Campeonato World Pádel Tour de Buenos Aires.

-¿Es un tenista frustrado?

-Para nada. Como el fútbol y su versión de cinco jugadores, el pádel y el tenis son deportes diferentes. Mientras que en el primero se requiere mucha resistencia física y saber adaptarse a los cambios de ritmo, en el segundo los puntos son más cortos. Trabajas músculos distintos. Quien diga que el pádel es el tenis de los vagos, significa que nunca ha jugado.

-Del fútbol al pádel. ¿Prefiere coordinarse con diez compañeros más o en pareja?

-El pádel me encanta, pero es un deporte en el que te sientes menos respaldado. En el fútbol, actividad que entrené a lo largo de una década, cuando no tienes un buen día, el entrenador puede sacarte del campo, y el resto de jugadores intenta cubrir tu zona de juego. Por parejas, es más difícil compaginar tus movimientos con los de tu compañero: cada uno tiene sus manías, debilidades y fortalezas. Por ello, los jugadores de pádel deben coordinarse tanto dentro como fuera de la pista, conocerse como si fuesen una pareja de novios.

-¿Le asustan sus posibles y futuros problemas de rodilla?

-No solo me preocupa la rodilla: me alarma cualquier lesión que pueda hacerme entrenando, ya sea una caída tonta o un golpe con la pala. Para evitarlas, tengo a mi preparador físico, la persona que me indica cómo prevenir los riesgos y qué dieta debo seguir. Por suerte o por desgracia, he dejado a un lado los grandes platos de carbonara que antes tomaba.

-Sacrificada profesión ha elegido.

-Desde luego. He tenido que rechazar bodas, bautizos y cumpleaños, incluyendo la celebración de mis 18 años. Aquel día, pasé ocho horas sentado en un tren con destino a Barcelona para competir. Como lo considero mi trabajo, reservo todas las mañanas a los entrenamientos. Por las tardes, trabajo como profesor de pádel.

-¿Es de los que lanza con brusquedad la pala contra el suelo?

-Procuro controlarme porque no me gusta protagonizar ese tipo de sucesos, pero, alguna vez, en momentos de rabia o de impotencia, me ha pasado. No puedo evitarlo, soy competitivo y, en ciertas ocasiones, me dejo llevar por los impulsos.

-¿A causa de los nervios?

-Más que nerviosismo, es la inquietud la que se apodera de mi cuerpo. Cuando sé que voy a competir, deseo que llegue el momento, empezar el partido y mover el juego. Antes de pisar la pista, para tranquilizarme, beso la tinta que llevo en la piel: los tatuajes de las firmas de mis abuelos.

-¿Se trata de un deporte elitista?

-Aznar lo puso de moda jugando en urbanizaciones privadas y, aunque se le catalogó como el deporte de los ricos, actualmente acoge a todas las clases sociales, existen tanto palas que alcanzan los cuatrocientos euros como otras que son asequibles para el resto de bolsillos. No es un deporte excluyente.

-¿Recuerda la primera vez que pisó una pista de pádel?

-Perfectamente, en un partido con mis padres y mis tíos. Era malísimo. Mi familia solía grabar estos encuentros y, cuando veo los vídeos de mis inicios, no puedo evitar reírme: ni siquiera mis amigos se creen que jugase tan mal. Afortunadamente, mejoré en muy poco tiempo.

-¿Qué le enganchó?

-Las variaciones de jugadas y los diversos tipos de golpe que se pueden realizar. Seas bueno o malo, es un deporte que permite disfrutar tanto al principiante como al jugador profesional.

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