Los pacientes sufren demoras de hasta un año para acceder a las unidades del sueño

Una de las consultas de la Unidad del Sueño del Morales. / J. Carrión

La alta incidencia del síndrome de apnea desborda los servicios de Neumología; el 80% de los casos están sin diagnosticar

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

El síndrome de apneas e hipopneas del sueño (SAHS) era una enfermedad poco conocida hasta hace relativamente poco tiempo, pero el número de afectados está creciendo vertiginosamente en los últimos años, advierten los expertos. Los pacientes sufren un auténtico calvario: durante el descanso nocturno, sus vías respiratorias se obstruyen, lo que provoca continuas interrupciones de la respiración y, con ello, del sueño. Casi 30.000 personas usan en la Región una máquina de presión positiva (CPAP) que evita esa obstrucción mientras duermen. Se trata de un elevado número de pacientes, pero otros muchos miles están aún en cola para ser atendidos por los neumólogos.

Las unidades del sueño se encuentran desbordadas, incapaces de asumir toda la demanda, advierten los médicos. Como consecuencia, muchos pacientes sufren esperas de cerca de un año. Se necesita más personal, más medios y más coordinación con Atención Primaria, subrayan. En el Servicio Murciano de Salud hay tres unidades del Sueño (La Arrixaca, Santa Lucía y Morales Meseguer). Los Arcos cuenta con una cuarta unidad básica, menos completa. Otros hospitales, como el Reina Sofía, también disponen de instalaciones para pruebas como la polisomnografía, que permite el diagnóstico de la apnea.

29.692
pacientes usan en la Región las máquinas CPAP para tratar la apnea del sueño
20%
de los hombres de más de 50 años padecen esta enfermedad
Apnea del sueño
Es un trastorno provocado por la obstrucción de las vías respiratorias mientras el paciente duerme. Fruto de esta oclusión, la respiración se interrumpe continuamente. Esto impide al paciente alcanzar un sueño profundo.
Las consecuencias de la enfermedad
Además de la sensación continua de cansancio, el impacto sobre la calidad de vida y el peligro de accidentes, hay mayor riesgo de infarto y de enfermedad cerebrovascular.

En el Morales Meseguer se atiende a unos 5.000 pacientes con CPAP. «Es un volumen que hace imposible que los revisemos a todos cada año. Lo ideal, cuando empiezan a usar la máquina, es que la primera revisión se haga al mes, pero nos vamos a dos o tres meses», explica Julián Caballero, jefe de la Unidad del Sueño de este hospital. Con todo, la principal dificultad es acceder a este servicio para poder ser diagnosticado y, con ello, tratado. «En estos momentos estamos dando citas para febrero de 2019, es decir, para dentro de un año», advierte. Cada año se diagnostica en esta unidad a más de mil nuevos afectados por apnea del sueño. Es un número elevado, pero muchos otros quedan fuera. «No vemos a más pacientes porque no podemos», confiesa el doctor Caballero. La unidad la componen dos neumólogos (pero uno de ellos a tiempo parcial), un enfermero, un auxiliar y una técnico encargada de la revisión de las máquinas CPAP. Con esa plantilla, resulta imposible llegar a más.

Los médicos piden más medios, más personal y un plan integral como el que ya hay para la EPOC

El SMS tiene un enorme reto por delante, porque las 30.000 personas actualmente tratadas con CPAP representan solo la punta del iceberg. «Se calcula que el 80% de los afectados por SAHS están sin diagnosticar», subraya Julián Caballero. Según los estudios, entre el 10% y el 20% de la población padece la enfermedad. La incidencia se dispara en hombres mayores de 50 años, pero aunque factores como la edad y la obesidad aumenten el riesgo de sufrir apnea del sueño, hay pacientes de todas las edades.

Las causas del infradiagnóstico hay que buscarlas, en primer lugar, en el propio paciente, que no suele ser consciente de por qué se levanta por las mañanas con sensación de agotamiento. Las continuas apneas (interrupciones de la respiración) que sufren los afectados mientras están dormidos les impiden alcanzar un sueño profundo. Pueden llegar a superar las 30 apneas por hora, con otros tantos microdespertares de los que no llegan a percatarse. «Dormir es como bajar una escalera hasta un sótano, pero estos pacientes nunca llegan hasta ahí, se pasan la noche subiendo y bajando los primeros escalones», describe el doctor Caballero.

Tampoco los facultativos son a veces conscientes de lo que le ocurre a su paciente. «Estamos hablando de una enfermedad nueva, incluido para los médicos», subraya el responsable de la Unidad del Sueño del Morales. Muchas veces, cuando el afectado acude al centro de salud, los problemas de sueño terminan achacándose al estrés o al descontrol horario.

Pero, pese a este infradiagnóstico, el número de casos que se detectan es cada vez mayor. La incidencia aumenta, además, porque el síndrome va ligado a factores como la edad avanzada, en una región que precisamente está cada vez más envejecida. Por todo ello, el presidente de la Sociedad Murciana de Neumología, José Antonio Ros, pide un plan integral del sueño que implique tanto a los hospitales como a Primaria. «Si lo hay para la EPOC, también debe haberlo para esto», advierte. También es necesario «reforzar las unidades con más personal, entre ellas la de La Arrixaca». El director gerente del SMS, Asensio López, está de acuerdo en la necesidad de un plan integral. «La incidencia de la apnea del sueño es superior a la de la EPOC», recuerda. Para el director gerente, la sobrecarga actual hace imprescindible «cambiar el modelo para que el abordaje se realice desde los centros de salud, como ocurre con otras enfermedades crónicas, aunque por supuesto en coordinación con los neumólogos».

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