El Vaticano apunta a la Santa Espina

La mayorista de viajes Opera Romana 'seduce' a sus clientes con la sagrada reliquia

José Luis Piñero
JOSÉ LUIS PIÑEROMula

Los tesoros culturales del municipio ganan peso en la oferta de viajes de los grandes turoperadores. La mayorista de viajes del Vaticano, Opera Romana, que comercializa la oferta de naturaleza, arte, cultura y espiritualidad del sur de España, ha incluido la ciudad de Mula y la Santa Espina, en su oferta de viajes para peregrinos. La decisión se adoptó después de que monseñor Andreatta, director de Patrimonio Artístico del Vaticano y vicepresidente de Opera Romana, visitara el Real Monasterio de La Encarnación en un encuentro organizado por el Instituto de Turismo de Murcia, en colaboración con el Ayuntamiento, dentro de la campaña de promoción entre touroperadores nacionales e internacionales que organizaran viajes de peregrinación.

Eso sí, aquellos que quieran visitar la capilla de la Santa Espina, uno de los principales atractivos del monasterio, tendrán que contactar con el convento con dos días de antelación. Así lo indicaron a 'La Verdad' las responsables de las hermanas clarisas, de la orden franciscana, del Real Monasterio de la Encarnación de Mula, que hicieron público el horario de visitas de la capilla de la Santa Espina ante el posible incremento de visitantes durante estos días. La capilla está abierta todas las mañanas, de 10 a 12.30 horas. Para las visitas en horario de tarde, es necesario contactar con las monjas en el teléfono del monasterio (968660826).

El alojamiento monástico del Real Monasterio de La Encarnación es uno de los grandes referentes de la zona a la hora de albergar a los peregrinos de camino al santuario de Caravaca de la Cruz. No tiene nada que ver con el lujo de un 'cinco estrellas', ni con la comodidad de un spa. El alojamiento monástico surge de la tradición de acoger al peregrino e incluso de provocar un cambio vital. Lo deja claro la madre abadesa: «El alojamiento monástico del Real Monasterio de la Encarnación, no es un hotel ni una casa rural sino un espacio limpio y acogedor, de silencio y descanso que refleja fielmente el estilo de vida austero y sencillo que desde sus orígenes inspiran San Francisco y Santa Clara». El alojamiento cuenta con acomodo para un máximo de 14 personas repartidas en cinco habitaciones, con dos cuartos de baño comunes y una sala de estar con frigorífico y microondas.

Los peregrinos pueden compartir oración con las hermanas clarisas en el Real Monasterio de La Encarnación

Según relatan a este diario, las monjas clarisas ofrecen sábanas, mantas y toallas incluidas en el precio (20 euros por persona y noche) y un desayuno completo elaborado en su obrador artesano, incluido en el precio. Las personas alojadas podrán compartir oraciones con las monjas, así como acceder al hospicio (salones multiusos) y al huerto monacal para sus ejercicios de silencio. Al no ser un alojamiento hostelero, sino un espacio que comparten con la comunidad conventual, los visitantes «son responsables del orden y la limpieza en el alojamiento durante los días de acomodo, así como de una conducta acorde con el espacio religioso que los alberga», dejan claro en el monasterio.

La estancia máxima es de diez noches. Para cualquier excepción hay que consultar de antemano con las hermanas por teléfono o por correo electrónico (clarisasmula@hotmail.com). Y, por lo demás, disfrutar de Mula.

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